Luego de fingir su propia muerte en múltiples ocasiones, la vida del narcotraficante neerlandés Marco Ebben ha llegado a su fin, en medio de un extraño caso que arroja luz sobre las conexiones entre las organizaciones criminales europeas y latinoamericanas.
Durante años, Ebben se movió entre Dubai, Turquía y México, evadiendo a las autoridades y simulando su muerte al menos dos veces. Pero a mediados de febrero de 2025, su nombre volvió a aparecer en los titulares al ser encontrado acribillado a balazos en un aparcamiento de Atizapán de Zaragoza, en el Estado de México. Aunque las autoridades han confirmado su identidad, las circunstancias que rodearon su muerte siguen sin estar claras. Solo su novia identificó el cadáver, y en la escena del crimen se encontraron documentos falsos de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés).
“En octubre aparecieron noticias de su muerte, pero muchos miembros de las fuerzas del orden y de la fiscalía se mostraron escépticos. Parecía más bien un intento de fingir su propio fallecimiento para desaparecer”, declaró a InSight Crime Jan Meeus, periodista neerlandés especializado en crímenes y autor de “La mafia de la cocaína de Schiedam”.
Ebben no era un narcotraficante cualquiera. Su historia representa un cambio en la dinámica del narcotráfico entre América Latina y Europa. Durante años, los carteles mexicanos y las organizaciones criminales europeas mantuvieron una relación transaccional: cocaína a cambio de dinero. Sin embargo, el papel de Ebben dentro del Cartel de Sinaloa sugiere un nivel de integración más profundo, en el que los traficantes europeos no son solo clientes, sino que pasan a formar parte de la estructura del Cartel.
Un linaje criminal y un ascenso temerario
Ebben, de 32 años, provenía de una familia con antecedentes de actividad criminal en los Países Bajos. Su padre, Henk Ebben, fue una figura clave del narcotráfico durante la década de 1990, y gestionaba rutas de droga hacia el Reino Unido antes de ser detenido y condenado por tráfico de drogas y una serie de asesinatos.
“Cuando salió, en 2006 o 2007, intentó volver al negocio con su hijo Marco, pero las cosas habían cambiado”, dijo Meeus.
En sus primeros años, Marco y su padre carecían del capital para invertir directamente en el tráfico de drogas, por lo que ofrecían sus conocimientos del puerto de Rotterdam a otros traficantes.
Era lo que ahora llamamos “crimen como servicio”, señaló Meeus.
Pero Marco pronto buscó su propio camino.
“Marco no era un estratega. No tenía visión a largo plazo ni una planificación sólida. Era oportunista, impulsivo y se involucraba en cualquier cosa que le ofreciera poder o dinero”, agregó.
Su ascenso fue rápido, pero también peligroso. A diferencia de su padre, que actuaba con más cautela, Marco era temerario, lo que le convertía en objetivo de otros criminales.
“Marco era descrito por figuras del hampa como alguien intrépido y fuera de control”, dijo Meeus. “Muchas de mis fuentes en el mundo criminal decían que no envejecería”.
En 2019, las amenazas contra Ebben llevaron a la policía neerlandesa a ponerlo bajo detención preventiva. Y en 2020, Ebben fue condenado por el tráfico de 400 kilogramos de cocaína desde Brasil hasta los Países Bajos. Sin embargo, logró eludir a las autoridades y se dio a la fuga, convirtiéndose en uno de los criminales más buscados por Europol. Al parecer, se refugió en Dubai y Turquía, donde fingió su muerte por primera vez, luego de sobrevivir a un intento real de asesinato en 2023.
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Poco después reapareció en México, donde consiguió la protección de una facción del Cartel de Sinaloa. Para entonces, ya no era solo un narcotraficante europeo en busca de refugio, sino que participaba activamente en la guerra interna del Cartel, poniéndose del lado de la parte del grupo criminal controlada por Ismael Zambada García, alias “El Mayo”.
“Su conexión con el Cartel de Sinaloa sorprendió a muchos. Durante años, el puerto de Rotterdam ha sido clave para el tráfico de cocaína hacia Europa, y Marco tenía contactos con traficantes de Panamá. Pero lo que llama la atención es su implicación en los conflictos internos del Cartel tras la captura de algunos de sus líderes”, explicó Meeus.
Un extranjero en la guerra interna del Cartel de Sinaloa
En octubre de 2024, se reportó que Ebben había estado en medio de un violento enfrentamiento entre facciones del Cartel de Sinaloa. En aquel momento circularon informes de que había sido asesinado, pero no había pruebas concluyentes. Ahora, cuatro meses después, se ha vuelto a informar de su muerte, esta vez en Atizapán de Zaragoza.
“En cierto modo, su vida terminó tal y como la vivió: rodeado de violencia, moviéndose entre distintas redes de narcotraficantes y, en última instancia, encontrando su destino en México”, afirmó Meeus.
Según el periodista mexicano Antonio Nieto, el 13 de febrero de 2025 unos pistoleros le tendieron una emboscada a Ebben en un parqueadero y le dispararon 15 veces antes de huir. Inevitablemente, las circunstancias de su presunta muerte han levantado sospechas. Nieto informó de que Ebben portaba una identificación falsa de la DEA y se había reunido con dos agentes federales estadounidenses en diciembre, una maniobra que podría haber conducido a su ejecución o haber formado parte de un plan de huida.
De hecho, esto ha llevado a algunos a preguntarse si se trata de otra artimaña para desaparecer.
“Ahora que han aparecido fotos recientes, me sorprendería que no fuera realmente él. Pero con Marco nunca se sabe. Era el tipo de persona que haría cualquier cosa para seguir en el juego”, dijo Meeus.
La evolución del tráfico de drogas entre México y Europa
Más allá del destino de Ebben, su historia pone de relieve la evolución de las relaciones entre los carteles mexicanos y las redes criminales europeas. Hasta hace poco, su conexión se limitaba sobre todo a la compra y venta de cocaína. Pero hoy, los carteles mexicanos están ampliando su presencia en Europa de formas más sofisticadas.
“En los últimos años, hemos visto cómo los carteles mexicanos han aumentado su presencia en Europa con la producción de metanfetamina en laboratorios holandeses, donde se han encontrado cocinas mexicanas”, señaló Meeus.
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Uno de los acontecimientos más significativos ha sido el establecimiento de laboratorios de metanfetamina en los Países Bajos y España, operados por químicos mexicanos. La policía neerlandesa ha identificado laboratorios vinculados a México y, en algunos casos, esta colaboración se ha descrito como una “corporación criminal holandesa-mexicana”. Según Meeus, “los neerlandeses proporcionan la infraestructura, y los mexicanos aportan la experiencia para producir metanfetamina de alta calidad”.
Como consecuencia, Europa también se enfrenta a un aumento del consumo de metanfetamina, ya que se ha convertido en un destino clave para los precursores químicos utilizados en la producción de esta droga sintética.
Un precedente para el crimen organizado en Europa
El caso Ebben plantea una cuestión crucial: ¿Están siguiendo sus pasos otros criminales europeos? Aunque la mayoría de los traficantes europeos han preferido dirigir sus operaciones desde sus países de origen, la integración de figuras como Ebben en los carteles mexicanos sugiere que algunos están dispuestos a asumir un papel más activo.
“No sabemos si la presencia de figuras como Marco Ebben estableciendo conexiones directas con redes delictivas en México es señal de una expansión más agresiva del crimen organizado mexicano hacia Europa, pero es algo que preocupa seriamente a las fuerzas del orden”, declaró Meeus.
Sea como fuere, la muerte —o desaparición— de Ebben puede ser solo el principio de una historia mucho más compleja, en la que los límites entre el crimen organizado mexicano y el europeo siguen difuminándose.
Imagen principal: Collage que muestra a Marco Ebben. Crédito: InSight Crime.



