Unas facciones en disputa de Los Tiguerones protagonizaron una de las peores masacres en la historia de Ecuador, mientras el gobierno sigue sin poder frenar los letales enfrentamientos entre grupos criminales.
El 6 de marzo un ataque de bandas dejó al menos 22 muertos en Guayaquil, ciudad portuaria y epicentro del tráfico de drogas en Ecuador, según informaron medios locales. La violencia sacudió a los barrios Socio Vivienda y La Barraca, en el distrito de Nueva Prosperina, ubicado en el noroeste de la ciudad, un territorio que se ha convertido en base de operaciones y zona de conflicto de grupos criminales.
Videos grabados por residentes de Socio Vivienda muestran a presuntos miembros de bandas persiguiéndose por las calles mientras el sonido de disparos de rifles de alto calibre retumbaba en el aire.
“Nueva Prosperina en un campo de batalla, dejando en la mitad a vecinos indefensos, que hoy viven con miedo”, declaró el alcalde de Guayaquil, Aquiles Álvarez, en X tras los ataques.
La policía informó a medios locales que la matanza fue consecuencia de un conflicto en curso entre dos gripos criminales: los Fénix y los Igualitos. Ambos son facciones de Los Tiguerones, uno de las grupos criminales más grandes del país, con fuerte presencia en Guayaquil y la provincia de Esmeraldas, dos corredores clave para el tráfico de drogas. El asesinato de un líder de los Fénix dos días antes habría desatado la escalada de violencia, reportó Primicias.
El conflicto interno entre las facciones de Los Tiguerones se originó tras la captura en octubre de 2024 de su máximo líder, William Joffre Alcívar Bautista, alias “Willy”, en España. Willy, quien creció en Socio Vivienda, sembró las semillas de la fractura de Los Tiguerones en Guayaquil antes de su captura, luego de iniciar una purga de soplones y renegados dentro del grupo, de acuerdo con fuentes policiales citadas por la prensa local.
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Las autoridades ecuatorianas han señalado a Willy como el autor intelectual del ataque contra una transmisión de noticias en vivo en enero de 2024, un hecho que captó la atención internacional y llevó al gobierno a intensificar su ofensiva militar contra el crimen organizado.
Tras los ataques en Nueva Prosperina, en respuesta, las fuerzas de seguridad lanzaron operativos en la zona y arrestaron a al menos 23 miembros de Los Tiguerones. En medio de su campaña por la reelección en abril, el presidente Daniel Noboa prometió una respuesta contundente y garantizó amnistía para los agentes involucrados en los operativos.
“Todos los policías y militares que hayan actuado y que vayan a desplegarse en Nueva Prosperina, cuentan desde ya con indulto presidencial”, dijo Noboa en X el 7 de marzo. “Defiendan al país, yo los defiendo a ustedes”.
Análisis de InSight Crime
Las matanzas en Nueva Prosperina evidencian que la estrategia de mano dura del gobierno ha sido, en el mejor de los casos, mínimamente efectiva, y en el peor, ha exacerbado más violencia.
De cara a las elecciones presidenciales de 2025, Noboa ha insistido en que su administración ha logrado avances en materia de seguridad. El presidente ha otorgado poderes sin precedentes a las fuerzas armadas para combatir la criminalidad, imponiendo estados de excepción casi continuos en centros del crimen organizado como Guayaquil, donde se han aplicado toques de queda y allanamientos sin orden judicial. En medio de estas medidas, en 2024, los homicidios se redujeron un 13 %, y las incautaciones de drogas alcanzaron cifras récord. Además, el aumento en la actividad de las fuerzas de seguridad ha llevado a la captura, el exilio o la muerte de varios de los principales líderes de bandas del país.
Sin embargo, organizaciones de derechos humanos e InSight Crime han documentado numerosos abusos cometidos por las fuerzas de seguridad durante la represión. Según datos proporcionados a InSight Crime por la Fiscalía General de Ecuador, en 2024 se reportaron 237 casos de desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales y tortura por parte de funcionarios, un fuerte aumento en comparación con los 70 casos registrados en cada uno de los dos años anteriores.
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La represión tampoco ha logrado evitar nuevos estallidos de violencia. En noviembre de 2024, 17 reclusos fueron asesinados en una masacre en la Penitenciaría del Litoral, en Guayaquil, el primer incidente de este tipo desde la ola de masacres carcelarias entre 2021 y 2023 que dejó más de 400 muertos. La masacre de Nueva Prosperina parece ser la mayor matanza perpetrada por bandas fuera de las prisiones en la historia de Ecuador.
Los homicidios derivados de los conflictos entre bandas han repuntado en la antesala de las elecciones, con niveles de violencia en enero de 2025 que superaron los récords históricos de cualquier otro enero en el país. La rápida rotación de líderes de bandas como resultado de la represión es uno de los principales factores que impulsan esta violencia.
“Cada vez que cae una cabeza importante, la organización se fracciona y surge una nueva lucha por el mando”, dijo Pablo Dávila, comandante de la Policía Metropolitana de Guayaquil, tras los operativos en Nueva Prosperina.
Imagen principal: Militares de Ecuador patrullan Socio Vivienda durante operativo en 2022. Crédito: El Universo.


