Una serie de ataques con drones han cobrado la vida de cientos de presuntos pandilleros en Puerto Príncipe y alterado temporalmente el panorama criminal en Haití. Sin embargo, las crecientes preocupaciones legales y el aumento de víctimas civiles han puesto en duda la eficacia a largo plazo de esta estrategia.
Las operaciones con drones contra pandillas en Puerto Príncipe habrían dejado al menos 300 supuestos pandilleros muertos y más de 400 heridos, todos considerados integrantes de grupos criminales, según un nuevo informe de la Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos (Réseau National de Défense des Droits Humains, RNDDH). Sin embargo, analistas de seguridad consultados por InSight Crime aseguran que estas cifras no han podido ser verificadas y señalan que, si bien se han producido bajas, el gobierno haitiano no ha confirmado cuántos muertos o heridos ha dejado la ofensiva.
Las operaciones, iniciadas en marzo, se desplegaron inicialmente como una medida desesperada para detener el avance de las pandillas en varios barrios del sur de Puerto Príncipe, mientras trataban de llegar a las oficinas del primer ministro y del Consejo Presidencial de Transición. Desde entonces, otros bastiones criminales en la capital también han sido blancos de ataques.
Un grupo especial instalado en la oficina del primer ministro interino, Alix Didier Fils-Aimé, coordina las operaciones con drones, pero esta unidad especializada parece operar de forma independiente de las principales fuerzas de seguridad del país: la Policía Nacional de Haití (Police Nationale d’Haïti, PNH) y la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS), respaldada por las Naciones Unidas y liderada por varios cientos de policías kenianos que tienen como tarea apoyar a la PNH.
Pese a que se han llevado a cabo reuniones para coordinar los ataques con drones con las operaciones terrestres de la PNH y la MSS, “la cooperación efectiva ha sido extremadamente limitada hasta ahora”, dijo a InSight Crime Diego Da Rin, analista sobre Haití del International Crisis Group.
VEA TAMBIÉN: Drones refuerzan arsenal criminal en América Latina y el Caribe
Las actividades del grupo especial son altamente opacas. Poco se sabe sobre quién participa y quién supervisa las misiones, aunque Fritz Alphonse Jean, presidente del Consejo Presidencial de Transición de Haití, reconoció en una reunión con periodistas que el gobierno está utilizando contratistas extranjeros para apoyar la lucha contra las pandillas armadas.
Parte de esta opacidad se debe a la base legal ambigua para el uso de drones contra las pandillas. Un portavoz de la policía canadiense declaró recientemente a The New York Times que los ataques letales con drones violan tanto la legislación penal haitiana como la normativa internacional de los derechos humanos, principalmente porque el país no se encuentra formalmente en un “conflicto armado” declarado. Por tanto, el uso de la fuerza solo estaría legalmente permitido ante una amenaza inminente a la vida.
A pesar de estas dudas legales, la estrategia goza de gran respaldo popular, señaló Widlore Mérancourt, editor en jefe del medio haitiano AyiboPost, en conversación con InSight Crime.
“Esta ofensiva ha dado un respiro a las personas que viven en el centro de la ciudad, una zona cada vez más asediada por las pandillas”, dijo Mérancourt. “Por primera vez en unos cinco años, la gente está viendo que estas pandillas no son invencibles — que sí existen formas de contraatacar y de interrumpir sus operaciones”.
This morning I received this video showing our seminary building in Haiti being hit by a drone flown by forces opposing the gang that took control of our campus. I have fond memories of teaching in the very classroom it struck. pic.twitter.com/wGINUhZ2iP
— Luke Perkins (@LukeAPerkins) June 16, 2025
Sin embargo, esa popularidad se ha visto matizada por la creciente preocupación sobre el riesgo de víctimas civiles en los ataques con drones. Aunque en general las operaciones siguen siendo bien recibidas, algunas comunidades ya empiezan a mostrar inquietud.
“Muchos de los territorios donde operan las pandillas también están habitados por civiles”, añadió Mérancourt. “Puedo confirmar que ha habido civiles afectados — lo sabemos por testimonios de personal médico y entre las víctimas hay mujeres y niños”.
Para el gobierno haitiano, sin embargo, esta parece ser una preocupación secundaria. Un funcionario entrevistado por el Washington Post afirmó que era algo esperable.
“Seamos honestos — es inevitable”, dijo el funcionario. “Para mí es solo un detalle. Si estás en una zona controlada por pandillas y hay ataques, van a ocurrir daños colaterales”.
Análisis de InSight Crime
Si bien los ataques con drones parecen haber puesto temporalmente a la defensiva a las poderosas pandillas que controlan buena parte de la capital, es poco probable que ofrezcan una solución permanente a la crisis de seguridad que vive Haití, pues estos grupos siguen adaptándose a los cambios en la estrategia antipandillas.
Las pandillas haitianas están fuertemente armadas y son altamente resilientes. Cada vez que las autoridades modifican su enfoque, los grupos criminales encuentran rápidamente nuevas formas de responder.
“Cuando los kenianos llegaron por primera vez a Haití, las pandillas quedaron desorientadas y no sabían cómo reaccionar”, dijo Mérancourt. “Pero cuando vieron que los kenianos patrullaban principalmente en vehículos blindados, se adaptaron —comenzaron a cavar trincheras en las calles, a emboscar los vehículos y a incendiarlos”.
“Ahora estamos viendo cómo se están adaptando a la amenaza de los drones”, agregó. “Se están escondiendo en estructuras de concreto reforzado, evitando las vías principales y perforando las paredes dentro de las casas para crear pasadizos internos — lo que les permite desplazarse sin exponerse en espacios abiertos donde podrían ser detectados por drones”.
Además, las pandillas ahora intentan adquirir drones y explosivos. A inicios de junio, tres miembros de Viv Ansanm —una poderosa coalición de varias de las principales pandillas del país— fueron arrestados en República Dominicana mientras supuestamente intentaban comprar drones para usarlos contra la policía haitiana, según informó el periódico haitiano Le Nouvelliste.
VEA TAMBIÉN: EE.UU. exige mayor compromiso internacional para frenar el caos en Haití
Hasta ahora no se han reportado ataques con drones perpetrados por pandillas, pero poco después de que las autoridades atacaran con drones a Jimmy Chérizier, alias “Barbecue”, en marzo, este publicó un video en el que aseguraba que, dado que se habían usado drones para intentar asesinarlo, él también los usaría para asesinar a quien quisiera.
“Tengo dinero. Los drones se venden en todas partes. Yo también puedo tenerlos”, dijo Barbecue en el video.
A pesar de los reportes que hablan de cientos de supuestos pandilleros muertos en estos ataques, no hay evidencia de que algún líder importante haya sido asesinado o herido de gravedad. Eso podría cambiar, y si sucede, los expertos advierten que el panorama de seguridad podría alterarse de forma drástica.
“Si matan a un líder de alto perfil, las pandillas podrían lanzar ofensivas de represalia a gran escala en toda la capital e incluso más allá”, dijo Da Rin.
Aun así, atacar a líderes difícilmente solucionará los problemas de fondo que limitan la capacidad del gobierno haitiano para enfrentar eficazmente a estos grupos.
Sin una mejor coordinación entre los equipos que ejecutan los ataques con drones y las fuerzas terrestres —y sin un refuerzo internacional significativo que permita recuperar los territorios controlados por las pandillas—, los ataques con drones solo lograrán, en el mejor de los casos, desestabilizar temporalmente a las pandillas y darle algo de tiempo a las autoridades para diseñar una respuesta más amplia.
“No se puede resolver la crisis de seguridad de Haití solo con drones”, dijo Mérancourt. “Incluso si eso fuera posible en teoría, el costo en vidas civiles sería inaceptable”.
Imagen principal: En operación policial haitiana se libera un dron de vigilancia. Crédito: Patrice Noel/Zuma Press



