Estados Unidos instó recientemente a otros países a compartir la carga financiera para enfrentar la criminalidad y el caos generalizado en Haití, al tiempo que subrayó las dificultades de financiamiento que está sufriendo la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (Multinational Security Support Mission, MSS).
El 21 de abril, la embajadora de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Dorothy Shea, instó a otros países a “contribuir con su justa parte” a la MSS, constituida por tropas de varios países para apoyar a la Policía Nacional de Haití frente a las poderosas bandas criminales del país.
“Estados Unidos no puede seguir asumiendo una carga financiera tan significativa”, afirmó Shea.
En los últimos años, el control territorial de las bandas se ha expandido en el país, dejando a miles de personas desplazadas y en la miseria. Las bandas han utilizado la violación y la violencia sexual para aterrorizar a mujeres y niñas, mientras que la debilidad de las instituciones democráticas y la corrupción generalizada han obstaculizado los esfuerzos por restablecer el orden.
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Estados Unidos ha prometido más de US$300 millones para apoyar la MSS, liderada por Kenia. En 2023, el secretario de Estado Antony Blinken anunció US$100 millones en asistencia exterior para la MSS y otros US$100 millones provenientes del Departamento de Defensa (United States Department of Defense, DOD). En marzo de 2024, el compromiso del DOD aumentó a US$200 millones.
De esos US$300 millones, US$15 millones estaban destinados a un fondo fiduciario de la ONU para financiar la fuerza multinacional en Haití, de los cuales ya se han gastado US$1,7 millones. Los US$13,3 millones restantes fueron congelados en febrero, después de que el presidente Donald Trump anunciara una suspensión por 90 días de la ayuda exterior al asumir el cargo.
Un breve análisis publicado el 21 de febrero en Relief Web, plataforma de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (United Nations Office for the Coordination of Humanitarian Affairs, OCHA), concluyó: “La suspensión de la asistencia estadounidense tendrá implicaciones graves para Haití”.
Análisis de InSight Crime
A pesar de las contribuciones de Estados Unidos, la MSS ha tenido problemas de financiamiento desde el principio, y Haití sigue necesitando con urgencia apoyo internacional para enfrentar a los grupos criminales del país y restablecer el orden.
Los primeros efectivos kenianos llegaron a Haití en junio de 2024 para apoyar a la policía nacional. Diez meses después, menos de 1.000 de los 2.500 efectivos prometidos están en el país. Además de los fondos estadounidenses, la misión depende en gran medida de donaciones voluntarias de países como Canadá, Francia, España, Italia y Argelia. Sin embargo, para enero, la misión solo había recibido alrededor de US$100 millones de los US$600 millones que se estima que necesita anualmente, lo que ha dejado a las tropas con personal insuficiente y mal equipadas.
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La MSS no ha podido frenar la expansión territorial de las bandas. Según las últimas estimaciones de la ONU, estas controlan más del 85% de la capital, Puerto Príncipe, y sus alrededores. Los vuelos comerciales hacia Puerto Príncipe están suspendidos desde noviembre de 2024, y las bandas controlan prácticamente todas las vías de acceso a la ciudad. Esta expansión ha provocado niveles récord de violencia, con más de 60.000 personas desplazadas por la fuerza en el último mes, de acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones, que señala que el desplazamiento se triplicó el año pasado y superó el millón de personas. Se espera que estas cifras aumenten, especialmente, tras la suspensión del financiamiento estadounidense.
“Esto es, en realidad, una admisión simbólica de que todo fue una pérdida de tiempo y dinero. La MSS nunca ha tenido un impacto real en el equilibrio de poder entre el gobierno y las bandas”, dijo Louis-Henri Mars, director ejecutivo de la organización para la construcción de paz Lakou Lapè, con sede en Puerto Príncipe.
Pese al golpe que representa la suspensión temporal de la ayuda exterior, los expertos no creen que Estados Unidos retire por completo su financiamiento a Haití.
“No creo que abandonen el apoyo”, afirmó Pierre Espérance, director ejecutivo de la Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos de Haití (Réseau National de Défense des Droits Humains, RNDDH). “Pero si lo hacen, será un desastre para Haití”.
Estados Unidos es el principal donante de ayuda humanitaria a Haití y proporcionó cerca del 65% (US$190,6 millones) del total de US$295,5 millones donados al Plan de Necesidades Humanitarias y Respuesta de Haití (Humanitarian Needs and Response Plan Executive, HNRP) para 2024. De los US$300 millones comprometidos por Estados Unidos para la MSS, US$285 millones son gestionados por el Departamento de Estado y el Departamento de Defensa, y no han sido congelados.
Aun así, la crisis en Haití requiere desesperadamente más recursos. En 2024, Haití recibió menos de la mitad de los US$673,8 millones que OCHA calculó que necesitaba ese año. Para 2025, OCHA estima que Haití necesitará US$908,2 millones, un 34% más que en 2024. Y el financiamiento militar por sí solo no resolverá los problemas de seguridad del país —mucho menos sus crisis de salud, alimentación y empleo—.
“Debe haber un enfoque integral. No puede ser solo ‘matemos a unos cuantos cabecillas y ya todo cambió’. No. Si matas a un líder de banda hoy, habrá un reemplazo en las próximas 24 horas”, advirtió Mars. Lo que el país necesita, agregó, son inversiones que fortalezcan sus estructuras económicas y políticas a largo plazo.
Imagen principal: Dos soldados kenianos patrullan en Haití como parte de la MSS. Crédito: Arnold Junior Pierre, The Haitian Times.




