Este artículo hace parte de nuestra serie de historias narradas

La relación del gobierno venezolano con el Tren de Aragua ha sido objeto de escrutinio tras las acusaciones de que el ministro del Interior pudo estar detrás de un complot para contratar a la banda para llevar a cabo un asesinato político en Chile.

Las autoridades chilenas buscan la extradición de varios presuntos miembros del Tren de Aragua acusados de secuestrar y asesinar al exmilitar venezolano Ronald Ojeda en Santiago, la capital chilena. El 1 de marzo de 2024 el cuerpo de Ojeda fue encontrado dentro de una maleta, nueve días después de haber sido secuestrado por un grupo de hombres vestidos como oficiales de policía chilenos.

Uno de los individuos en la mira de los fiscales chilenos es Luis Alfredo Carrillo Ortiz, alias «El Gocho». La policía colombiana arrestó al presunto miembro de esta banda criminal transnacional venezolana el 6 de febrero.

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Un tribunal chileno también ha aprobado solicitudes para la extradición desde Colombia y Estados Unidos de dos líderes y otro miembro de la misma célula chilena del Tren de Aragua, conocida como los Piratas de Aragua. Rafael Enrique Gámez, alias “Turko”, se encuentra actualmente detenido en Estados Unidos, mientras que Carlos Francisco Gómez Moreno, alias “Bobby”, está tras las rejas en Colombia, al igual que el miembro de los Piratas, Dayonis Orozco Castillo, alias “Boti”.

Ojeda había escapado de Venezuela en 2017 tras haber sido acusado de estar detrás de un intento de golpe de Estado. También habría participado en otro intento de golpe a finales de diciembre de 2023. Un mes antes de su secuestro, el Ministerio del Poder Popular para la Defensa de Venezuela lo había condenado por “actos conspirativos”.

Según la Fiscalía de Chile, tres testigos han afirmado que el gobierno venezolano ordenó el crimen. Uno de estos testigos declaró que el ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, hizo la solicitud directamente al líder del Tren de Aragua, Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”.

Cabello ha negado cualquier implicación del gobierno venezolano en el asesinato de Ojeda. Por su parte, el fiscal general de Venezuela afirmó que el crimen fue una operación de «falsa bandera» orquestada por funcionarios de inteligencia chilenos con el objetivo de alterar las relaciones internacionales.

La ministra del Interior y Seguridad Pública de Chile, Carolina Tohá, declaró que el país buscará la extradición de Cabello si la investigación determina su participación, aunque las autoridades chilenas no parecen estar seguras de que el gobierno venezolano acepte tal solicitud.

“Desde el punto de vista de los canales a nivel gubernamental estamos en la situación de mayor enfriamiento que hemos tenido de las relaciones con Venezuela”, dijo Tohá al medio chileno Cooperativa.

Análisis de InSight Crime

Si el gobierno venezolano estuvo detrás del asesinato de Ojeda, esto recontextualizaría su relación con el Tren de Aragua.

Poco antes del secuestro de Ojeda, líderes venezolanos como el presidente Nicolás Maduro y Diosdado Cabello parecían haber despojado al Tren de Aragua de la protección que antes disfrutaba.

La toma de la prisión de Tocorón, en el estado Aragua, por parte de las autoridades en septiembre de 2023 –la cual había funcionado como cuartel general de la organización criminal – marcó un claro punto de inflexión en el poder del Tren de Aragua dentro de Venezuela. Desde entonces, sus miembros han seguido siendo arrestados. Sin embargo, se cree que el líder principal de la banda, Niño Guerrero, escapó de la redada y sigue prófugo.

No obstante, si funcionarios del Estado contrataron al Tren de Aragua para llevar a cabo un asesinato político, entonces su aparente persecución de la banda dentro de Venezuela contrastaría con la relación permisiva que parecen mantener con las células internacionales de este grupo.

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Más que ser simplemente aliado o enemigo del Tren de Aragua, si el gobierno jugó un papel en la muerte de Ojeda, esto significaría que los funcionarios del Estado tienen una disposición pragmática para trabajar con la banda, siempre que no afecte la situación de seguridad nacional de Venezuela.

Sin embargo, es poco probable que el Tren de Aragua se convierta en la agencia de asesinatos internacionales del Estado.

El arresto de múltiples líderes y las operaciones de seguridad a gran escala en Perú, Chile y Colombia han debilitado el poder de la organización. Además, hay algunas pruebas, que aunque son débiles, vinculan a muchas de las supuestas células en Estados Unidos con la estructura central del Tren de Aragua.

El asesinato de Ojeda atrajo la atención internacional sobre las acusaciones de participación del gobierno venezolano, una atención que el gobierno de Maduro preferiría evitar que siga aumentando.

Imagen prinicipal: Presunto miembro de Tren de Aragua Luis Alfredo Carrillo Ortiz, alias «Gocho,» y el Ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello. Crédito: Fiscalía General de la República de Colombia/RRSS