Los reportes que vinculan un ataque armado en la frontera entre Guatemala y Honduras con la red de tráfico de drogas de los Lorenzana evidencian la capacidad de resistencia de los clanes familiares en el narcotráfico centroamericano.

La incursión ocurrió a finales de mayo, cuando un convoy de cerca de 20 vehículos, que transportaban unos 100 hombres encapuchados, abrió fuego contra los habitantes de San José Las Lágrimas, una aldea del este de Guatemala fronteriza con Honduras, según informó Prensa Libre.

Las autoridades guatemaltecas vincularon el ataque con un conocido clan familiar, los Lorenzana, que ha traficado drogas y contrabando a través de Guatemala desde al menos la década del 2000. El grupo, con base en el departamento de Zacapa, en la frontera con Honduras, intentaba expulsar a los pobladores para consolidar su control sobre pasos utilizados para traficar drogas y ganado entre ambos países, de acuerdo con información de inteligencia militar guatemalteca citada por Prensa Libre,

De confirmarse estos reportes, el ataque representaría una importante demostración de fuerza de un grupo que se creía al borde de la desaparición después de una serie de operativos encabezados por las autoridades de Guatemala y Estados Unidos.

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El liderazgo original del grupo quedó diezmado tras la captura y extradición a Estados Unidos del patriarca de la familia, Waldemar Lorenzana Lima, y dos de sus hijos durante la década de 2010. Sus otros hijos fueron extraditados posteriormente, en la década de 2020. Lorenzana Lima murió en prisión en 2021, aunque sus cuatro hijos continúan detenidos en Estados Unidos.

El asesinato de un nieto del patriarca en Zacapa en 2022 agravó las disputas dentro del grupo. En ese momento, fiscales guatemaltecos dijeron a InSight Crime que el homicidio apuntaba a una posible lucha interna por el poder.

Sin embargo, el ataque fronterizo en mayo sugiere que el grupo se ha recuperado de estos golpes. Además, la familia Lorenzana continúa dirigiendo operaciones, según fiscales estadounidenses, que ahora tienen en la mira a una generación más joven de líderes que presuntamente tomó el control del negocio.

El supuesto líder actual del grupo es Haroldo Waldemar Lorenzana Terraza, alias “Haroldito”, primo del nieto asesinado de Waldemar Lorenzana. Haroldito ha supervisado la expansión del grupo a lo largo de la frontera entre Guatemala y Honduras y ha coordinado cargamentos de cocaína con destino a Estados Unidos para organizaciones de tráfico de drogas de México, Honduras y Venezuela, según una acusación formal ampliada presentada en su contra en 2023.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos ofrece una recompensa de US$5 millones por información que conduzca a la captura de Haroldito. Las autoridades estadounidenses extraditaron a dos de sus presuntos cómplices en 2025, una señal de que la dirigencia del grupo se mantiene bajo la lupa de las agencias antinarcóticos.

Los Lorenzana parecen haber resistido mejor que otros importantes clanes de tráfico de drogas de Guatemala, como los Mendoza, que han caído en una relativa irrelevancia después de que sus líderes originales fueron capturados y reemplazados por familiares más jóvenes. Otros grupos cohesionados, como los Huistas, han sufrido fuertes golpes a raíz de la captura y extradición de sus principales líderes, pero es posible que mantengan activas sus operaciones gracias a su control de territorios estratégicos y sus conexiones políticas.

Imagen destacada: Gráfico basado en el cartel de recompensa del actual líder de los Lorenzana, Haroldo Waldemar Lorenzana Terraza, alias “Haroldito”.