La extradición de un intermediario de sustancias químicas a Estados Unidos supone un paso importante para otros facilitadores que ocupan una posición esencial, pero comúnmente ignorada, en el circuito de las drogas sintéticas.

A principios de mayo, las autoridades mexicanas extraditaron a Estados Unidos a Francisco Pulido Coracero, alias “Don Puli” o “Pepino”. Se le acusa de actuar como intermediario de precursores químicos y otras sustancias utilizadas para producir metanfetamina. Don Puli sería, presuntamente, parte de la red de intermediarios Algredo, entre cuyos clientes se encuentran el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y otras organizaciones criminales de Michoacán.

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“Los precursores químicos están en el corazón de la mortífera operación de tráfico de drogas del Cartel de Jalisco”, dijo el Procurador General Merrick B. Garland en el comunicado de prensa del Departamento de Justicia de Estados Unidos (US Department of Justice, DOJ) anunciando la extradición de Don Puli.

La red Algredo estaba dirigida por Javier Algredo Vázquez, que fue condenado a 18 años y ocho meses de prisión en febrero de 2024, y su hermano, Carlos, que fue nombrado coconspirador junto con Don Puli y detenido en noviembre de 2023. Su extradición a los Estados Unidos está pendiente, según el DOJ.

Según los documentos judiciales del caso de Javier Algredo, la red de precursores químicos que dirigía proporcionó 1.453 toneladas de sustancias químicas para la producción de metanfetamina a clientes mexicanos entre 2018 y 2021. Además, suministró 1.848 toneladas de sustancias utilizadas para mejorar la calidad de la metanfetamina y otras 44,1 toneladas de productos químicos para la producción de fentanilo, el potente opioide sintético que está detrás de miles de sobredosis de drogas en Estados Unidos y Canadá.

Los vínculos de Don Puli con líderes del CJNG en Michoacán, un estado clave para la producción de metanfetamina, también han sido documentados por informes de inteligencia de la Secretaría de la Defensa Nacional de México (SEDENA)

Los informes alegan que Don Puli entregaba sustancias químicas a Juan Carlos Bañuelos Ramírez, alias “Pistones”, líder de una célula del CJNG que producía metanfetamina para los mercados locales e internacionales, y a José Antonio Arroyo Otuño, alias “Toño”, líder de una célula del CJNG en Apatzingán, Michoacán. En junio de 2021, las autoridades incautaron 350 kilogramos de metanfetamina en esa localidad.

Las drogas sintéticas siguen siendo una de las principales causas de muertes relacionadas con el narcotráfico en Estados Unidos y contribuyen a avivar la violencia criminal y las desapariciones forzadas en todo México.


En su informe Evaluación Nacional de la Amenaza de las Drogas 2024, publicado recientemente, la Administración para el Control de Drogas (Drug Enforcement Administration, DEA) descubrió que las drogas sintéticas, incluidas la metanfetamina y el fentanilo, fueron responsables de “casi todas las intoxicaciones mortales por drogas” en Estados Unidos el año pasado. En 2023 se registraron más de 107.000 muertes por sobredosis de drogas, según los datos preliminares publicados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

Análisis de InSight Crime

La extradición de Don Puli marca un hito en los ataques de las autoridades estadounidenses a la cadena de suministro de drogas sintéticas, lo que demuestra los esfuerzos oficiales por perseguir a los intermediarios químicos en México, así como a los traficantes individuales y a los productores químicos chinos que les venden.

Según la investigación de fuentes abiertas de InSight Crime, se sabe de al menos tres casos penales contra intermediarios que operan en México, incluido el que se ha abierto contra la red Algredo. Aunque las sanciones del gobierno estadounidense contra estas redes han sido más frecuentes, su impacto ha sido limitado. 

“Estados Unidos está ampliando también la estrategia, generando más que la identificación tradicional de los cabecillas de las organizaciones criminales y la designación de empresas y de sanciones a ciertos individuos”, dijo a InSight Crime la doctora Yadira Gálvez Salvador, catedrática de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y experta en seguridad nacional. “Va a la base de la red y genera presión sobre los brokers de insumos químicos, porque ahí está la parte crítica de esa cadena [de suministro].”

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Las redes de intermediarios de precursores químicos desempeñan un papel vital en la cadena de producción de drogas sintéticas, conectando sustancias esenciales para la producción de metanfetamina y fentanilo desde los proveedores, a menudo en China, hasta los productores de drogas en México. Sin las sustancias químicas que estos facilitan, toda la industria se paraliza.

Como en el caso de Algredo, estas redes suelen utilizar empresas pantalla de la industria farmacéutica o química, o del negocio de la importación y exportación, para obtener productos químicos, almacenarlos y venderlos después a los grupos criminales. El volumen de productos químicos que pueden facilitar las redes significa que suelen requerir mayores inversiones en sus operaciones que los intermediarios individuales, que tal vez sólo tengan capacidad para importar pequeñas cantidades de producto.

En el pasado, las autoridades estadounidenses han sancionado a varias empresas e intermediarios chinos por presunto tráfico de precursores químicos a Estados Unidos y México.

También han puesto bajo el reflector  a importadores individuales de precursores químicos, como Ana Gabriela Rubio Zea, a quien las autoridades guatemaltecas extraditaron a Estados Unidos en julio de 2023. Zea se encuentra actualmente bajo custodia estadounidense, acusada de actuar como intermediaria para suministrar sustancias químicas a la facción de Los Chapitos del Cartel de Sinaloa y a otros clientes para la producción de fentanilo.