El jefe de la banda criminal más conocida de Argentina podría ser condenado a 25 años de prisión adicionales, aunque no ayudarán a frenar las actividades de la banda ni su liderazgo.

El 4 de noviembre, los fiscales solicitaron una condena adicional de 25 años para Ariel Cantero, alias “Guille,” jefe de la pandilla de los Monos de Rosario, por un secuestro extorsivo cometido en 2021. De prosperar la petición, las penas acumuladas de Cantero por condenas anteriores podrían ascender a 160 años, aunque la condena real se limitaría a 50 años, la pena máxima permitida por la legislación argentina, según el diario La Nación.

“Lo insólito de Guille Cantero, el líder de los Monos, es que el 95% de las condenas que enfrentó fueron por delitos que cometió en prisión, no mientras estaba libre”, dijo a InSight Crime Germán de los Santos, autor de los libros “Los Monos” y “Rosario”.

Desde su detención en 2013, Cantero ha sido acusado de narcotráfico, asociación ilícita, homicidio y secuestro. Su primera condena fue en 2018.

A pesar de la fama de Rosario como el lugar de nacimiento de las leyendas del fútbol Lionel Messi y Ángel Di María, la ciudad en la provincia central argentina de Santa Fe ha sido noticia en los últimos años por la violencia generalizada a causa de la lucha de los clanes criminales por el territorio del narcotráfico. Estratégicamente situada a lo largo de la ruta 34, que va de Bolivia a la costa oriental argentina, y con un puerto en el río Paraná, Rosario es un punto de tránsito clave para las redes internacionales de tráfico de drogas. Las bandas locales han aprovechado el papel de la ciudad para garantizar un suministro constante de drogas para el mercado local.

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InSight Crime relata la historia de los Monos y su posible evolución.

El pasado

Los Monos han operado bajo el liderazgo de cuatro generaciones de los Cantero, abriéndose camino a través de diversas economías criminales.

El grupo surgió en la década de 1990 de la mano de Ariel Cantero, alias “El Viejo”, como un clan criminal dirigido por su familia. Inicialmente implicados en extorsiones y en el tráfico de marihuana desde Paraguay, los Monos trasladaron su actividad al mercado local de cocaína en 2004.

La violencia estalló en 2012, cuando el hijo de Viejo, Claudio Ariel Cantero, alias “El Pájaro”, presuntamente mató a su cuñado por un envío de droga fallido. El Pájaro fue asesinado un año después, dejando que su hermano, Guille, tomara las riendas del grupo. Guille desató una ola de violencia en la ciudad para establecer su control, pero fue detenido tras intentar hablar con agentes de policía con una identidad falsa.

A pesar de que Guille y otros miembros del clan Cantero estaban en prisión, los Monos se adaptaron y siguieron resistiendo.

“¿Cambió? Sí, cambió momentáneamente, pero estas organizaciones tienen plasticidad, se reorganizan”, dijo Edgardo Glavinich, analista de seguridad del centro de pensamiento Consejo Argentino para la Seguridad Integrada, en entrevista con InSight Crime. Guille mantuvo el control, dando órdenes desde la cárcel a través de teléfonos de contrabando que recibía en su celda para ponerse en contacto con quienes estaban en libertad.

El control de los barrios de Rosario se dividió, y la siguiente generación de los Monos, entre ellos el sobrino de Guille, Uriel Luciano Cantero, alias «Lucho», se hizo cargo de varias operaciones, según de los Santos. Muchos de estos líderes también han acabado en prisión.

El presente

Aunque sus líderes están encarcelados y los homicidios en Rosario han disminuido significativamente, los Monos han evolucionado, construyendo un sistema de franquicias con pequeñas bandas que operan bajo la bandera del grupo.

Desde que nuevas administraciones en Santa Fe y el gobierno federal de Argentina asumieron sus cargos en diciembre de 2023, se implementaron nuevas estrategias —como aislar a Guille y otros líderes criminales en prisión—, lo que ocasionó en una caída de los homicidios en Rosario. Pero los Monos y otras bandas de la ciudad siguen operando, aunque con menos violencia.

“Lo que veo hoy es que hay una pausa en la violencia. No se puede decir que se ha erradicado la violencia en Rosario y esto ha pasado antes, cuando hay cambios de gobierno”, dijo de los Santos.

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La estructura descentralizada de la banda complica los esfuerzos del gobierno. Los Monos ya no son un grupo único y monolítico, sino que se componen de varias bandas, algunas sin relación con la familia Canteros, que pagan por utilizar la marca de los Monos para vender drogas en determinados territorios.

Con estas operaciones modulares, los grupos más pequeños pueden gestionar las operaciones cotidianas, con una necesidad mínima de comunicación con la cúpula. Estos grupos criminales de Rosario llevan mucho tiempo haciendo tratos con la policía, negociando una reducción de la violencia o dinero en efectivo a cambio de que las autoridades se desentiendan. Mientras persista este tipo de corrupción, es probable que el crimen organizado siga eludiendo la acción de la justicia.

“Generar instrumentos para luchar contra la corrupción es casi inviable, porque el propio sistema es el que se alimenta de ella”, afirmó Glavinich.

El futuro

Más de una década con sus jefes entre rejas ha servido de poco para frenar las operaciones delictivas de los Monos, y es poco probable que la última condena de Guille afecte al futuro de la banda en el panorama criminal de Argentina.

Como revelan los últimos cargos contra Guille, el encarcelamiento no ha frenado sus actividades criminales. Aunque ahora está recluido bajo un régimen de aislamiento especial en la Penitenciaría de Marcos Paz, la corrupción carcelaria en Argentina, que aún no se ha abordado, hace dudar de que Guille se desvincule por completo de los Monos a largo plazo.

“Los guardias de la prisión protegen y gestionan los perímetros. En el interior, incluso por razones numéricas básicas, la gestión y el gobierno están en manos de organizaciones criminales”, señaló Glavinich.

E incluso sin la ayuda de los corruptos, los criminales de Rosario han demostrado su creatividad entre rejas. El probable máximo rival de los Monos, Esteban Alvarado, por ejemplo, estuvo a punto de orquestar una fuga en helicóptero sincronizando WhatsApp en un reloj inteligente que camuflaba como un reloj análogo.

En caso de que Guille quedara completamente apartado del grupo, no sería la sentencia de muerte para los Monos. Con cuatro generaciones de Canteros a su mando y una estructura que funciona como una agrupación dispersa de bandas criminales, los Monos probablemente sobrevivan a cualquier cambio de liderazgo, adaptándose a la evolución del mundo criminal de Rosario.

Imagen principal: El líder de los Monos, Ariel Cantero, en una audiencia judicial. Crédito: Alan Monzón/Rosario3.com