Las autoridades españolas realizaron la mayor incautación de cocaína de la historia en aguas del Atlántico, en el sur de las islas Canarias, a principios de mayo.
Más de 30 toneladas de cocaína iban a bordo del buque Arconian cuando fue interceptado tras zarpar de Sierra Leona, en África occidental. Las autoridades también encontraron 42.000 litros de gasolina para el abastecimiento de lanchas rápidas que presuntamente iban a descargar el cargamento en la Península Ibérica.
El aumento de las incautaciones de cargamentos masivos de cocaína se explica en parte por un incremento continuo de la producción de la droga en países como Colombia —que, según fuentes citadas por El Tiempo, era el lugar de origen de este cargamento— y la creciente demanda en Europa.
Pero, más allá de la llamativa cantidad de la incautación, el caso también ilustra algunos de los cambios más notorios en la cadena de suministro de cocaína en los últimos años.
A continuación, explicamos tres elementos clave para entender cómo se están orquestando estos cargamentos masivos hacia Europa.
1. Una constelación de actores criminales y cargamentos masivos
Una mirada a los presuntos implicados en la organización de este envío de cocaína expone una cadena de suministro altamente fragmentada.
Las autoridades han vinculado este cargamento a la “Mocro Maffia”, un término paraguas que hace referencia a una compleja red de clanes y estructuras criminales con base en Países Bajos. Algunas de ellas, al igual que otras organizaciones europeas, han extendido su presencia en América Latina en los últimos años para negociar directamente los envíos de la droga.
En Colombia el suministro de cocaína debe negociarse con alguno de los grupos armados que actualmente ejercen control sobre los cultivos de hoja de coca, los laboratorios de producción de cocaína y las rutas de narcotráfico hacia los puntos de exportación.
Por ello, la presencia en América Latina de emisarios de organizaciones europeas y de intermediarios que hacen de puente con estos grupos es cada vez más frecuente.
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Otros actores criminales se han especializado en la provisión de otros servicios logísticos, como el acopio y el transporte de la cocaína a nivel local e internacional. En este caso, estas redes habrían sido responsables de coordinar el traslado de más de 30 toneladas de cocaína desde Colombia hasta África occidental y, posteriormente, hacia Europa, utilizando una variedad de rutas y métodos.
Pero una cantidad tan grande de cocaína también apunta a un envío compartido entre varias estructuras criminales para su posterior distribución en Europa. En 2023, las autoridades españolas detectaron la participación de hasta 30 organizaciones diferentes en un cargamento de 9,5 toneladas incautado en el puerto de Algeciras, al sur de la Península Ibérica. Lo que sugiere que la fragmentación de la cadena de suministro no ha derivado en cargamentos más pequeños y dispersos. Por el contrario, distintos grupos criminales parecen estar consolidando recursos y rutas para mover volúmenes cada vez más grandes de cocaína.
2. África occidental como gran punto de tránsito
Mover un cargamento de 30 toneladas de cocaína implica confiar plenamente en la ruta y los medios elegidos. El buque Arconian partió de las costas de Sierra Leona, en África occidental, una región cuyo papel como punto de tránsito para la cocaína latinoamericana hacia Europa se incrementó dramáticamente a partir de 2019.
Pero Sierra Leona no acaparó la atención de las autoridades internacionales hasta principios de 2025, cuando se detectó la presencia en el país de una de las principales figuras del narcotráfico transnacional.
El narcotraficante neerlandés Jos Leijdekkers, alias “Bolle Jos”, se habría mudado a Sierra Leona en 2024, donde habría comenzado una relación con la hija del presidente Julius Maada Bio. Bolle Jos fue condenado in absentia a 24 años de prisión por un tribunal de los Países Bajos ese mismo año, debido a su participación en operaciones de narcotráfico y un intento de asesinato.
A pesar de los intentos por parte de Países Bajos para extraditarlo, Bolle Jos continúa en Sierra Leona. Las autoridades españolas lo vinculan con el cargamento de Arconian, según fuentes consultadas por El País.
3. Los puertos ya no son imprescindibles
Además de las más de 30 toneladas de cocaína, las autoridades españolas encontraron grandes cantidades de combustible a bordo de Arconian. La embarcación pretendía abastecer en alta mar a las lanchas rápidas que se encargarían de trasladar la cocaína hasta tierra firme.
En los últimos años, el aumento de la presión policial sobre los grandes puertos por los que ingresaban los cargamentos masivos a Europa, como Róterdam o Amberes, ha forzado a las redes criminales a buscar nuevas formas de evitar estos controles.
El uso de lanchas rápidas para recoger cargas en alta mar o transportarlas a través del océano es cada vez más frecuente. Actualmente, estas embarcaciones “son más rápidas, tienen mayor capacidad y pueden adentrarse más en el Atlántico”, dijo a InSight Crime Sjoerd Top, exdirector ejecutivo del Centro de Análisis y Operaciones Marítimas en materia de Narcotráfico (MAOC-N).
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En el sur de la Península Ibérica, donde presuntamente se dirigía este cargamento, el uso de estas embarcaciones rápidas ha permitido a los narcotraficantes mover grandes cantidades de cocaína hacia el interior del país a través de rutas alternativas a los puertos, como el río Guadalquivir, aumentando cada vez más la violencia.
“Esto viene rodeado de armas, gente que protege [los cargamentos] y más violencia en el uso de las embarcaciones”, explicó Lucas Lavilla, secretario provincial de la Asociación Unificada de Guardias Civiles de la provincia de Huelva en España, a InSight Crime.
En esta zona, dos guardias civiles fallecieron a principios de mayo durante una persecución a una lancha rápida.



