Esta semana, Estados Unidos aumentó las recompensas multimillonarias que ofrece por los dos líderes que aún permanecen al frente de la facción de los Chapitos del Cartel de Sinaloa, al tiempo que los fiscales de ese país también intensifican las investigaciones contra los políticos mexicanos que presuntamente facilitaron las operaciones del grupo.
“Dos menos, faltan dos más”, publicó recientemente en redes sociales la división de Investigaciones de Seguridad Nacional (Homeland Security Investigations – HSI) del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (Department of Homeland Security – DHS). El mensaje hace referencia a los hermanos Iván Archivaldo Guzmán Salazar y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, los dos últimos hijos de Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo”, que siguen al frente de la facción de los Chapitos del Cartel de Sinaloa.
Desde que sus hermanos Ovidio y Joaquín Guzmán López fueron capturados y extraditados a Estados Unidos en 2023 y 2024, respectivamente, Iván y Jesús Alfredo se mantienen como objetivos prioritarios tanto para las autoridades estadounidenses como para las mexicanas.
Los dos hermanos prófugos también estuvieron en el centro de atención este año por sus presuntos vínculos políticos de alto nivel. En abril, fiscales estadounidenses acusaron al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y a otros nueve funcionarios estatales de narcotráfico y tráfico de armas.
La administración del presidente estadounidense Donald Trump sostiene que los dos hijos de El Chapo respaldaron la campaña electoral de Rocha Moya en junio de 2021. A cambio, el gobernador habría permitido que la facción criminal operara con impunidad, facilitando que funcionarios corruptos ocuparan puestos de poder dentro del gobierno estatal y las corporaciones de seguridad.
El origen de los Chapitos
Cuatro de los hijos de El Chapo heredaron la estructura criminal de su padre tras su extradición a Estados Unidos en 2017. Su facción, conocida como los Chapitos, se consolidó como uno de los principales grupos de poder dentro del Cartel de Sinaloa, junto con la encabezada por Ismael Zambada García, alias «El Mayo«, y la liderada por el hermano de El Chapo, Aureliano Guzmán Loera, alias «El Guano».
Según fiscales estadounidenses, los Chapitos desempeñaron un papel cada vez más importante en la expansión del mercado de drogas sintéticas y otras economías criminales en el norte y occidente de México.
Uno menos: la captura definitiva de Ovidio
El fallido intento de capturar a Ovidio Guzmán López en 2019 fue considerado uno de los mayores reveses para el entonces presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador.
Durante el episodio que posteriormente se conocería como el Culiacanazo, las autoridades mexicanas detuvieron brevemente a Ovidio, pero terminaron liberándolo después de que integrantes del Cartel de Sinaloa, bajo el liderazgo de Iván Archivaldo Guzmán Salazar, doblegaran a las fuerzas de seguridad en la capital sinaloense.
Ovidio, alias «El Ratón», fue recapturado en enero de 2023 y extraditado a Estados Unidos ese mismo año, donde permanece bajo custodia.
Dos menos: Joaquín Guzmán López se entrega
Un año después de la captura de su hermano, Joaquín Guzmán López se entregó a las autoridades estadounidenses. Fue detenido en Santa Teresa, Nuevo México, el 25 de julio de 2024 junto con El Mayo.
Joaquín presuntamente engañó y secuestró a El Mayo para obligarlo a abordar una aeronave que despegó desde Sinaloa con destino a Estados Unidos.
De acuerdo con documentos judiciales, Joaquín admitió su participación en el secuestro de El Mayo y confesó haberlo atraído a una reunión en las afueras de Culiacán. Posteriormente, se declaró culpable de narcotráfico y otros delitos.
Y entonces quedaron dos
La presión sobre los Chapitos restantes es cada vez mayor. Ambos hermanos figuran en la lista de los más buscados de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (US Drug Enforcement Administration – DEA), con una recompensa de US$10 millones por información que conduzca a la captura de cada uno. Las autoridades mexicanas también han emitido órdenes de aprehensión en su contra.
La presión desde Estados Unidos también aumentó el año pasado, cuando la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Office of Foreign Assets Control – OFAC) del Departamento del Tesoro sancionó a los dos líderes prófugos, así como a otros operadores financieros clave, por su papel en el tráfico de fentanilo.
Iván Archivaldo Guzmán Salazar
Iván fue acusado por primera vez en el Distrito Sur de California en julio de 2014. Desde entonces ha enfrentado nuevos cargos por coordinar el tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos y el envío de precursores químicos desde China a México.
Su papel central en el Culiacanazo de 2019 también figura entre los señalamientos incluidos en la orden de captura emitida por Estados Unidos. Según los fiscales, dirigió la respuesta del Cartel de Sinaloa al operativo de las fuerzas de seguridad mexicanas, durante la cual pistoleros del grupo sembraron el caos e incendiaron vehículos y bloqueos en distintos puntos de Culiacán para impedir la captura de Ovidio.
Jesús Alfredo Guzmán Salazar
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos sostiene que Jesús Alfredo es el lugarteniente de su hermano y responsable de torturar a rivales para obtener información sobre infiltraciones en zonas de Sinaloa controladas por los Chapitos. Jesús Alfredo enfrenta los mismos cargos que Iván.
¿Qué les espera a los hermanos prófugos?
A principios de este año, medios mexicanos informaron que Iván Archivaldo había logrado escapar por poco de un operativo de captura de las autoridades mexicanas, una versión que posteriormente fue desmentida por el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch.
Por otro lado, Los Angeles Times informó que ambos hermanos podrían estar negociando su entrega a las autoridades estadounidenses. Aunque esa versión aún no ha sido confirmada, la captura de los dos últimos líderes de los Chapitos sigue siendo una de las principales prioridades tanto para el gobierno de Estados Unidos como para el de México.



