La marca Tren de Aragua es mucho más fuerte que la organización detrás de ella, alimentada en gran parte por el discurso proveniente de los Estados Unidos. ¿Cuál es el futuro de la banda y del crimen organizado transnacional venezolano?
Los criminales venezolanos más astutos ahora evitan cualquier asociación con el nombre Tren de Aragua. Al grupo ser catalogado por Estados Unidos como una organización terrorista extranjera, las fuerzas de seguridad cuentan con un amplio abanico de medidas para perseguirlo, una situación que ninguna estructura criminal que busque la supervivencia a largo plazo quiere enfrentar. La notoriedad del grupo en toda América Latina lo ha puesto en la cima de las prioridades de las fuerzas de seguridad en muchos países. Tanto el liderazgo central como la cohesión del grupo han sido golpeados con la pérdida de su base de operaciones en la prisión de Tocorón en Aragua y la captura de sus líderes en Colombia, Perú y Chile. Todo indica que el Tren de Aragua se encuentra en declive. ¿Es un declive irreversible? ¿Qué factores podrían determinar el futuro del Tren de Aragua?

*Este artículo es el noveno de la investigación “Tren de Aragua, entre la realidad y la ficción”, que analiza las verdades y mitos sobre la banda, así como su expansión, tácticas actuales y las posibles transformaciones que podría experimentar en el futuro. Lea la investigación completa aquí.
1. Qué tan bien sobrevive el Tren de Aragua a las ofensivas de las fuerzas de seguridad
Desde la caída de las poderosas pandillas en El Salvador, muchos creen que los grupos criminales pueden ser derrotados rápidamente. Sin embargo, vale la pena considerar que El Salvador es un país pequeño, comparable en tamaño al estado de Massachusetts en Estados Unidos, y que, aunque las Maras son ahora una sombra de lo que fueron en El Salvador, aún prosperan en sus países vecinos, Guatemala y Honduras.
Hay varios grupos criminales que han sobrevivido décadas de presiones nacionales e internacionales de las fuerzas de seguridad en América Latina, como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia, fundado en 1964; el Comando Rojo (Comando Vermelho, CV) de Brasil, fundado a principios de los años 70; y el Cartel de Sinaloa de México, cuyos orígenes se remontan a los años 70. Estos grupos operan principalmente en sus países de origen, a diferencia del Tren de Aragua, que tiene muchas de sus facciones establecidas en países extranjeros, lo que aumenta su vulnerabilidad.
Su supervivencia depende en parte de qué tan bien las bandas venezolanas en el extranjero logren consolidar su presencia, diversificar sus fuentes de ingresos y se integren a las realidades criminales locales, reclutando a habitantes y penetrando en la política y en las fuerzas de seguridad de esos países.

La supervivencia del Tren de Aragua como organización, y no solo como un nombre de franquicia, depende de cómo las diferentes bandas afiliadas se apoyen mutuamente. El apoyo mutuo y el refuerzo podrían multiplicar su fuerza y resiliencia. Por el contrario, cómo las diferentes fuerzas de seguridad en las Américas trabajen juntas podría aumentar considerablemente la efectividad de los esfuerzos nacionales para desmantelar a la banda venezolana, a través del intercambio de inteligencia y la realización de operaciones conjuntas.
2. La continuidad de los flujos migratorios desde Venezuela y la capacidad del Tren de Aragua para explotarlos
El Tren de Aragua se expandió a nivel transnacional a costa de los migrantes venezolanos, explotándolos mientras viajaban por América Latina y sacando provecho de ellos una vez que se establecieron. Los futuros flujos migratorios podrían tener un impacto desproporcionado en su evolución. En enero de este año, el presidente Nicolás Maduro se instaló en el poder por otros seis años, tras haberse robado las elecciones de 2024. Una encuesta realizada en agosto del año pasado reveló que más del 40% de los venezolanos expresaron su deseo de abandonar el país.
Colombia, Perú, Estados Unidos y Chile cuentan con algunas de las diásporas venezolanas más grandes y, por lo tanto, familias y amigos que pueden ayudar a los nuevos migrantes a establecerse en esos países. Pero tanto Colombia como Perú experimentan una saturación de los mercados laborales, que en Colombia se ve agravada por una economía en crisis. Bajo el mandato del presidente Donald Trump, Estados Unidos se ha convertido en un entorno hostil para los migrantes, mientras que la creciente xenofobia en Chile también desalienta a los venezolanos. Con ello, es probable que la migración se dirija a otros países.
VEA TAMBIÉN: El portafolio criminal del Tren de Aragua: adaptarse o morir
Posibles destinos incluyen Brasil, Argentina, Uruguay y algunas de las naciones caribeñas más prósperas. El Tren de Aragua está bien posicionado para explorar Brasil y las naciones caribeñas de Guyana y Surinam, dada la ubicación de su último santuario en Venezuela en Las Claritas, en el estado Bolívar, cerca de las fronteras con Brasil y Guyana. Fuentes también revelaron cómo el fundador del Tren de Aragua que dirige el feudo criminal de Las Claritas, Yohan José Romero, alias “Johan Petrica”, es un visitante habitual del estado brasileño de Roraima, que ahora cuenta con una diáspora venezolana significativa, donde se habla español junto con el portugués nativo.
Hay pocos indicios de la presencia del Tren de Aragua en cualquiera de los países del Cono Sur, tradicionalmente más seguros que sus vecinos del norte y, por lo tanto, quizás vulnerables a la penetración criminal, como le ocurrió a Chile.
3. La posición que adopte el régimen de Maduro
La toma de la prisión de Tocorón marcó el cambio definitivo en la posición del Tren de Aragua respecto al régimen de Maduro, pasando de ser un grupo criminal protegido o al menos tolerado, a convertirse en un enemigo formal del Estado. Sin embargo, es evidente que la facción de Johan Petrica sigue disfrutando de la protección local de las autoridades militares y políticas en el estado Bolívar.
El régimen de Maduro tiene dos opciones. Podría realizar una nueva operación al estilo de Tocorón en Las Claritas, Bolívar, y destruir el último santuario que queda del Tren de Aragua en Venezuela, o podría decidir que la banda es un activo útil, y permitir sus operaciones en Venezuela, mientras usa elementos en el extranjero para avanzar en sus objetivos geopolíticos y económicos.
Por otra parte, el gobierno chavista enfrenta varios desafíos. El primero es de índole internacional, ya que Venezuela ha estado aislada políticamente desde las elecciones presidenciales robadas el año pasado. En agosto de este año, el tono de su relación con los Estados Unidos cambió con la oferta de una recompensa de US$50 millones por información que conduzca a la captura y/o condena de Nicolás Maduro. Esto, combinado con una declaración del secretario de Estado, Marco Rubio, sugiere que Washington empleará una política mucho más agresiva contra Venezuela, aunque permita las operaciones de empresas estadounidenses en el país, como Chevron.
“Maduro es el líder de la organización narcoterrorista designada Cartel de los Soles, y es responsable de traficar drogas hacia los Estados Unidos y Europa”, dijo Rubio.
El segundo gran desafío de Maduro es económico. Sin suficientes ingresos para mantener los servicios públicos y financiar el gobierno local, Maduro se ha vuelto dependiente de economías criminales para conservar la lealtad de los altos funcionarios del régimen. El contrabando, el oro y la cocaína son las principales fuentes de ingresos. Además, la participación de Venezuela en el comercio de cocaína se ha profundizado con la siembra de plantaciones industriales de coca para producir cocaína dentro del país. Venezuela ya no es simplemente un país de tránsito para la cocaína, sino un productor.
Si el Tren de Aragua, que ya tiene operaciones de venta de drogas al por menor en Colombia, Perú y Chile, llega a convertirse en un activo y socio para el Cartel de los Soles, es decir, las redes de narcotráfico vinculadas al régimen de Maduro, entonces la banda podría recuperar algo de protección política e impunidad.
4. La capacidad del Tren de Aragua para establecerse en prisiones de América Latina
Si hay algo que el Tren de Aragua entiende bien, es cómo manejar una prisión. Nacido como un “pranato”, o banda carcelaria, en la prisión de Tocorón, los criminales venezolanos saben cómo gestionar una prisión y convertirla en una base de operaciones criminales cuya influencia traspase sus muros. InSight Crime ha encontrado evidencia de criminales venezolanos ganando poder, e incluso ciertos niveles de control, en prisiones de Colombia (especialmente en la ciudad fronteriza de Cúcuta), Perú y Chile.
Si las autoridades penitenciarias están corrompidas o no pueden mantener efectivamente el orden dentro de una prisión con una población venezolana significativa, entonces existe el riesgo de que el Tren de Aragua o los criminales afiliados configuren infraestructuras criminales y logren proyectarse más allá de los barrotes de la prisión.
5. La participación en el tráfico de drogas transnacional, especialmente la cocaína
La mayoría de las organizaciones criminales latinoamericanas se han internacionalizado gracias al tráfico de drogas, en especial la cocaína. El Tren de Aragua ha sido una excepción a este patrón. Aunque el microtráfico es parte de su portafolio criminal, hay pocos indicios de que la banda esté involucrada en el tráfico de drogas transnacional a gran escala. Sin embargo, con células extendidas por América Latina, no significaría un gran salto que las diferentes bandas afiliadas trabajen juntas para los intereses del narcotráfico. Que esto no haya sucedido es quizás una muestra de los bajos niveles de cooperación entre las distintas facciones del Tren de Aragua.
VEA TAMBIÉN: La revolución de la cocaína en Venezuela
Si el Tren de Aragua, trabajando con otras bandas venezolanas y el Cartel de los Soles, lograra entrar al comercio mayorista de cocaína, esto podría suponer un cambio radical para la banda y asegurarle un puesto en las grandes ligas criminales. Cualquier organización que haya logrado involucrarse con éxito en el comercio de cocaína tiende a rápidamente aumentar su riqueza, poder y sofisticación.
La retórica de los funcionarios, especialmente en Estados Unidos, deja claro que el Tren de Aragua ahora se utiliza como una descripción general para todos los criminales venezolanos capturados en el extranjero, sin importar si tienen o no vínculos comprobados con la banda original de la prisión. Esta misma situación ocurre con el uso del término “Cartel de los Soles”, que no es una organización criminal verticalmente integrada dirigida por Maduro, sino una serie de organizaciones de tráfico de drogas, a menudo no conectadas, que operan desde diferentes instituciones del Estado venezolano.
Así, desde la percepción pública en toda la región, el Tren de Aragua seguirá siendo un tema recurrente en las noticias y los discursos oficiales. Pero una vez que los dos fundadores restantes del Tren de Aragua, Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero” y Johan Petrica, sean capturados o asesinados, la banda carcelaria que dominó la prisión de Tocorón desaparecerá. Lo único que quedará será la marca y la reputación de violencia extrema.



