El gobierno de Colombia ha puesto fin a las conversaciones de paz con el principal grupo guerrillero del país, tras un ataque contra una base militar, extinguiendo las perspectivas de llegar a un acuerdo con el grupo y dejándolo más fuerte que cuando se iniciaron las negociaciones.

Petro anunció la suspensión de las conversaciones de paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) tras un ataque con explosivos perpetrado por este grupo contra una base militar en Arauquita, Arauca, cerca de la frontera con Venezuela. El atentado se saldó con dos soldados muertos y más de dos docenas de heridos, según el Ministerio de Defensa colombiano.

Este ataque es el último de una serie de incidentes violentos protagonizados por el ELN en los últimos meses. El grupo ha atacado infraestructura clave, incluidos los oleoductos Caño Limón-Coveñas y Bicentenario, causando interrupciones generalizadas del servicio y daños ambientales. Además, presuntamente asesinó a dos soldados en Tame, Arauca, el 1 de septiembre, y decretó un paro armado de nueve días en el departamento de Chocó, en el Pacífico, en agosto.

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La violencia se ha intensificado desde que terminó el acuerdo de cese al fuego bilateral entre el ELN y el gobierno colombiano el 3 de agosto. Antes de eso, las negociaciones habían estado paralizadas durante siete meses.

La crisis comenzó en febrero, cuando los líderes del ELN se opusieron a la decisión del gobierno de abrir un “diálogo regional” con los Comuneros del Sur, facción disidente del ELN en Nariño. Este grupo había iniciado negociaciones paralelas con el gobierno sin la aprobación de la cúpula del grupo guerrillero y acabó separándose del ELN.

El gobierno de Petro autorizó formalmente una mesa de negociación con los Comuneros del Sur el 16 de septiembre, justo un día antes del ataque a la base militar de Arauca.

Análisis de InSight Crime

El fracaso de las negociaciones con el ELN sugiere que el plan de Paz Total de Petro puede estar llegando a su fin, mientras el ELN sigue consolidando su poder en la frontera con Venezuela.

El ELN está protegido en Venezuela gracias a su relación con el presidente Nicolás Maduro, que sigue en el poder tras las controvertidas elecciones del 28 de julio. El ELN presuntamente patrulló las calles y presionó a los residentes para que votaran por Maduro en las zonas bajo su influencia. Esta posición le da al ELN pocos incentivos para continuar las conversaciones en Colombia. Por ahora, ha conseguido un refugio seguro en Venezuela, donde puede seguir participando en diversas economías criminales, como el narcotráfico, la minería y la extorsión.

El Frente de Guerra Oriental Manuel Vásquez Castaño (FGO) del ELN, que controla gran parte de los departamentos fronterizos de Arauca, Boyacá, Vichada y Casanare, fue el presunto responsable del reciente ataque contra la base militar de Arauquita.

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Un intento de negociación anterior fracasó cuando el FGO orquestó el atentado con carro bomba contra una academia de Policía en Bogotá en enero de 2019, en el que murieron 23 personas y otras 87 resultaron heridas. El atentado llevó al predecesor de Petro, Iván Duque, a detener las negociaciones de paz con el ELN que se habían iniciado durante el mandato de Juan Manuel Santos.

“El ELN con excepción de algunas estructuras del Chocó y Cauca, prácticamente se ha concentrado en la frontera colombo venezolana y aspira a que la desestabilización en Venezuela le pueda dar aire”, dijo Petro en una publicación en la red social X.

El FGO también mantiene una presencia significativa en los estados venezolanos de Apure, Táchira y Amazonas, donde ha desarrollado una relación mutuamente beneficiosa con el régimen venezolano. El régimen depende del ELN para ejercer control social y criminal en estas zonas, mientras que el ELN depende de la aprobación tácita del régimen para operar libremente y dedicarse a sus actividades criminales. 

Imagen pincipal: El ELN atacó una base militar en Puerto Jordán, Arauca, lanzando epxlosivos desde una volqueta. Crédito: Ejército de Colombia