Las trabajadoras sexuales en Perú enfrentan extorsión y violencia a manos de oficiales de policía y del Tren de Aragua.
*Este episodio también está disponible en inglés.
Escuchar
Sobre este episodio
El éxito internacional del Tren de Aragua, la exportación criminal más infame de Venezuela, se construyó sobre un modelo basado en explotar a las personas más vulnerables. Los integrantes de la banda llegaron a Perú siguiendo la ruta de las personas migrantes y después apalancaron su negocio a costa de las trabajadoras sexuales.
El control del Tren de Aragua sobre el trabajo sexual en Lima ha dejado un rastro de asesinatos de trabajadoras sexuales que se niegan a ser extorsionadas, crímenes que la banda utiliza como mensaje para aterrorizar a las demás. Pero, incluso en medio del miedo, hay quienes siguen alzando la voz para resistir y para mantener viva la memoria de las que ya no están.
En 2024, periodistas de InSight Crime conocieron a Leida Portal y Ángela Villón, dos activistas que durante décadas han defendido a las trabajadoras sexuales de Lima frente a un Estado que las abandona, una policía que las abusa y extorsiona, y una sociedad que les da la espalda. Hoy, su lucha no es solo por el derecho de las trabajadoras sexuales a una vida digna. Es una lucha por sobrevivir.
Contexto: La expansión del Tren de Aragua en América Latina
Al combinar una violencia despiadada con un innovador espíritu empresarial criminal, el Tren de Aragua es la organización criminal de origen venezolano más exitosa de su generación.
La banda nació en la prisión de Tocorón, donde su líder, Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”, contó con la complicidad de las autoridades venezolanas para convertir la cárcel en un próspero centro de negocios y operaciones criminales. Desde allí expandió su influencia por toda Venezuela y construyó una poderosa red mediante alianzas con bandas locales y el exterminio de sus rivales.
A finales de la década de 2010, la organización aprovechó el éxodo masivo de venezolanos para expandirse por Suramérica. Tras establecer redes de tráfico de migrantes, extorsión y trata de personas a lo largo de las rutas migratorias, el Tren de Aragua logró establecer células en Colombia, Perú, Chile y otros países. Una vez asentadas, estas facciones se integraron a economías criminales locales como la extorsión, el narcomenudeo y la explotación sexual.
A medida que crecía su notoriedad, la organización atrajo la atención de las autoridades estadounidenses. Y aunque las afirmaciones sobre su presencia en Estados Unidos fueron ampliamente exageradas, la administración de Donald Trump la declaró una organización terrorista y utilizó la amenaza que representaba para justificar su política de deportaciones masivas.
Sin embargo, desde que las autoridades venezolanas tomaron la prisión de Tocorón en 2023, el liderazgo del grupo se ha dispersado y su control sobre la red criminal en su conjunto se ha debilitado. En 2026, Niño Guerrero fue abatido en un ataque aéreo, lo que sembró incertidumbre sobre el futuro del Tren de Aragua como una organización criminal cohesionada.
Síganos en nuestras redes sociales y suscríbase a nuestro boletín semanal para mantenerse al día sobre la evolución del Tren de Aragua.
Créditos
Investigación, guion y narración
María Fernanda Ramírez y Lara Loaiza
Edición
Tomás Uprimny, Steven Dudley y Liza Schmidt
Producción ejecutiva
Steven Dudley y Elisa Roldán
Dirección creativa
Elisa Roldán
Diseño sonoro
Valentina Fonseca, Juan Felipe Pulido
Diseño gráfico
Isabella Soto
Marketing y redes sociales
Paula Rojas e Isabella Soto
¿Desea apoyar la gestión de Leida y Ángela?
Puede hacerlo a través de las organizaciones que lideran: Rosa Mujeres de Lucha y Miluska Vida y Dignidad, desde las que acompañan, representan y defienden los derechos de las trabajadoras sexuales en Perú.





