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Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”, comenzó en el mundo criminal en el estado venezolano de Aragua a principios de la década de los 2000. Luego de varios años dedicado al tráfico de drogas y al comercio de artículos robados —y de  diversos enfrentamientos con las autoridades—, Niño Guerrero fue finalmente capturado en 2010, con tres cargos de homicidio en su contra.

Fue enviado a la cárcel estatal de Tocorón, donde pasó dos años antes de escapar. Tras un año prófugo, fue recapturado y enviado de vuelta a Tocorón, que pronto se convertiría en su fortín.

Niño Guerrero asumió el control de la banda Tren de Aragua reclutando a reclusos y convirtiendo a Tocorón en su sede criminal. La prisión contaba con lujos —como piscina, campo de béisbol, discoteca, restaurantes y un zoológico—, cuyos ganancias iban a parar al Tren de Aragua. Niño Guerrero vivía en una casa de dos pisos dentro de la prisión. Los familiares y parejas de los reclusos también vivían en Tocorón, y se sabe que criminales buscados por las autoridades se escondían allí. Niño Guerrero y sus lugartenientes podían entrar y salir de Tocorón a su antojo.

Bajo su liderazgo, el Tren de Aragua manejó varios esquemas criminales desde la cárcel. Luego, el grupo comenzó a expandirse más allá de las rejas. A los miembros liberados de prisión se les enviaba a formar nuevas células y a cooptar grupos criminales más pequeños.

La banda se extendió por toda Venezuela y más allá —aprovechando los flujos de migrantes venezolanos que huían de la crisis económica de su país hacia Colombia, Chile y Perú. Aunque las nuevas células gozaban de cierto nivel de autonomía, todas respondían —y pagaban cuotas— a Niño Guerrero y a la cúpula de Tocorón.

Pero esta expansión tuvo un costo. A medida que el grupo se expandía y su reputación crecía, también lo hacía la atención que atraía de las autoridades de la región. En el transcurso de una década, el Tren de Aragua llegó a ser considerado una de las amenazas de seguridad de más rápido crecimiento en Suramérica.

Ante la creciente presión para actuar contra el grupo y con el fin de aumentar su popularidad antes de su reelección, Maduro lanzó una ofensiva contra el Tren de Aragua en Tocorón. El 20 de septiembre de 2023, miles de policías y soldados entraron en la prisión, destruyeron sus lujos y trasladaron a los reclusos a otros centros penitenciarios.

Pero Niño Guerrero no apareció por ningún lado.

Hasta hoy, sigue prófugo, con solo rumores sobre su paradero. Y su férreo control sobre el Tren de Aragua se ha debilitado, pues el grupo se ha descentralizado.

El Tren de Aragua comenzó como una banda carcelaria en el estado venezolano de Aragua. En 2007, el gobierno venezolano llegó a un acuerdo con varios líderes criminales encarcelados, y cedió un control significativo sobre algunas cárceles a cambio de reducir la violencia entre los reclusos. Bajo el liderazgo de Niño Guerrero, el Tren de Aragua utilizó su control sobre la prisión de Tocorón para construir un imperio criminal.

El grupo manejaba varios esquemas criminales, incluyendo extorsión, secuestros, tráfico de drogas, sicariato, robo de vehículos, tráfico de migrantes y trata de personas.

A medida que las células del grupo se expandieron a otros países, comenzaron a atacar a las comunidades de migrantes venezolanos, y crearon algunas de las redes más amplias y sofisticadas de tráfico de migrantes y trata de personas con fines de explotación sexual en la región. También se hizo conocido por actos de violencia brutal.

Después de que el Tren de Aragua perdiera su sede criminal de Tocorón en 2023, sus facciones, que ya eran semi-autónomas, se volvieron más independientes. Con sus líderes principales prófugos, las células comenzaron a actuar con mayor autonomía —muchas aún utilizando el nombre de Tren de Aragua— y surgieron imitadores.

Hoy, el Tren de Aragua es una organización fragmentada que luchará por recuperar el control de las facciones rebeldes o replicar su expansión original. A pesar de esto, el grupo se ha convertido en un dolor de cabeza para el gobierno estadounidense, que ha utilizado la amenaza del Tren de Aragua y su supuesta presencia generalizada para justificar políticas antimigratorias.

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Tren de Aragua

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