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Deborah Bonello (D. B.): [00:00:00] Tres años después de que hombres armados asesinaran a tiros al candidato presidencial Fernando Villavicencio cuando salía de un acto de campaña en Quito, Ecuador podría estar finalmente cerca de responder la pregunta que ha rodeado el caso desde entonces: ¿quién ordenó el asesinato? Esta semana, un juez delibera si envía a juicio a siete personas señaladas como presuntos autores intelectuales del asesinato. 

Soy Deborah Bonello, editora general de InSight Crime, y esta semana me acompaña James Bargent, uno de nuestros investigadores sénior, quien ha seguido de cerca este caso. 

James, gracias por acompañarme.

James Bargent (J. B.): [00:00:37] Gracias, Deb. Un gusto estar aquí.

D. B.: [00:00:39] Antes de entrar en los detalles de este asesinato, ocurrido en 2023, cuéntanos sobre su importancia y lo que significa hoy para Ecuador.

J. B.: [00:00:57] Sí. Creo que se puede argumentar con bastante solidez que este es el asesinato más sonado de la historia de Ecuador, o al menos de su historia reciente. Fue un asesinato que cambió el rumbo de unas elecciones y, como consecuencia, el rumbo de un país. Y creo que incluso podría decirse que cambió la forma en que Ecuador se veía a sí mismo como nación. El país ya atravesaba una especie de crisis de seguridad, con masacres en las prisiones y un aumento de la violencia en las calles. Pero llegar al punto en que un candidato a la presidencia es asesinado a tiros en la calle, a la salida de un acto de campaña, no en un barrio dominado por pandillas ni en un territorio estratégico para el tráfico de drogas, sino en pleno Quito y apenas dos semanas antes de las elecciones, creo que conmocionó a la población de una manera de la que el país todavía no se ha recuperado.

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D. B.: [00:01:51] Háblanos un poco de Villavicencio y de su trayectoria en Ecuador, de su campaña y de la conexión con el crimen organizado que ya existía antes de su asesinato.

¿Quién era Fernando Villavicencio?

J. B.: [00:02:06] Sí. Fernando Villavicencio se dio a conocer inicialmente como periodista de investigación. Reveló numerosos casos de corrupción y vínculos entre el Estado y el crimen organizado. Y con eso incomodó a mucha gente en esos círculos. No se limitaba a investigar los eslabones más visibles de la actividad criminal: señalaba directamente a los responsables, y muchas veces se trataba de figuras con gran poder. Luego, a comienzos de la década de 2020, creo que fue en 2021, dio el salto a la política y fue elegido para la Asamblea Nacional. Allí presidió una comisión de fiscalización y el trabajo que hizo desde esa comisión distaba mucho de los típicos informes sobrios y conservadores que se limitan a formular unas cuantas recomendaciones. Su estilo era bastante contundente. Aparecía frente a las cámaras mostrando fotografías y documentos incriminatorios y, una vez más, diciendo los nombres que otros no se atrevían siquiera a mencionar. Evidentemente, eso le generó muchos enemigos.

D. B.: [00:03:09] Sí. Es una posición peligrosa, ¿no?

J. B.: [00:03:16] Sin duda. Y, de nuevo, una cosa es hablar del nivel operativo del crimen organizado, de personas que todos sabemos que son criminales. Si hablamos de las pandillas más conocidas de Ecuador, como Los Choneros o Los Lobos, todo el mundo sabe quiénes son. Son criminales violentos y peligrosos. Pero cuando se empieza a señalar a empresarios poderosos, personas con conexiones políticas e incluso figuras en el corazón mismo del gobierno, se entra en otro nivel. Se empieza a abrir una ventana hacia algo de lo que prácticamente nadie en Ecuador hablaba —o muy pocas personas lo hacían— de la manera en que él lo hacía.

D. B.: [00:03:50] Claro. Y, en nuestra organización, vemos que esta es una dinámica regional, ¿no? Es algo a lo que nos enfrentamos todos los días como periodistas y como personas que documentamos estos fenómenos. Pero parece que toda su identidad política giraba en torno a denunciar la corrupción y señalar a quienes estaban detrás de ella. Entonces, ¿cómo construyó su campaña política alrededor de ese tema?

La campaña presidencial anticorrupción de Villavicencio

J. B.: [00:04:17] Absolutamente. Esto estaba en el centro de su campaña política. Y hay que decir que no era uno de los favoritos para llegar a la presidencia. No era una campaña que pareciera encaminada a ganar las elecciones, pero sí buscaba cambiar la conversación en torno a estos temas. Villavicencio estaba al frente de un nuevo movimiento político llamado Construye y era su candidato presidencial. En esencia, toda su campaña giraba alrededor de la idea de combatir la corrupción y el crimen organizado, pero no de la forma que hemos visto desde entonces, muy centrada en la represión y las operaciones militares, sino mediante investigaciones y esfuerzos por romper los vínculos entre el Estado y el crimen organizado. Era un enfoque muy diferente y tocaba intereses muy poderosos.

Qué ocurrió la noche en que asesinaron a Villavicencio

D. B.: [00:05:16] Entonces, cuéntame exactamente qué ocurrió aquella noche de 2023.

J. B.: [00:05:21] Sí. Estamos hablando, creo, de alrededor de una semana y media antes de las elecciones. Villavicencio había participado en un acto de campaña. Cuando salió del edificio, hombres armados lo emboscaron justo cuando se disponía a subir a su vehículo y lo asesinaron a tiros en el lugar. Uno de los sicarios murió a manos de la policía en el sitio y otros seis fueron capturados de inmediato. Pero poco después, esos seis ya estaban muertos. Los asesinaron dentro de las prisiones. Hubo otros detenidos —13 en total, es decir, otras siete personas— por su participación en la ejecución material del asesinato. Uno de ellos también fue asesinado en prisión. Los restantes fueron condenados. Pero estas eran las personas que cometieron materialmente el crimen, las responsables de llevar a cabo el asesinato. No eran quienes lo ordenaron ni lo organizaron. Y durante mucho tiempo parecía que el caso iba a llegar únicamente hasta ahí: que sabríamos quién apretó el gatillo, pero nunca por qué lo hizo ni quién dio la orden. Sin embargo, durante el último año aproximadamente, la Fiscalía General del Estado ha construido un caso sobre quiénes habrían sido los autores intelectuales, por qué querían a Villavicencio muerto, y ese caso involucra a personas sumamente poderosas.

D. B.: [00:06:51] También vale la pena señalar que cuando lo asesinaron no fue un hecho que surgiera de la nada. Entre enero y agosto se habían registrado al menos 18 episodios de violencia política contra candidatos y funcionarios, si no recuerdo mal, según cifras de ACLED. Ecuador ya atravesaba un aumento bastante evidente de la violencia política. Pero, obviamente, Villavicencio fue la víctima de mayor perfil. Y parece que aquí hay dos procesos judiciales distintos, ¿no? Uno ya se resolvió, pero el otro sigue completamente abierto.

Los siete acusados: ¿quiénes son los presuntos autores intelectuales en Ecuador?

J. B.: [00:07:31] Sí, exactamente. Este es el proceso del que estamos hablando ahora, el relacionado con los autores intelectuales. Es decir, busca llegar al fondo de quién ordenó este asesinato y por qué. Hay siete personas que podrían ir a juicio. Y creo que, en conjunto, estas siete personas ofrecen una especie de radiografía de las élites del crimen organizado ecuatoriano. Por un lado están Javier Jordán y Daniel Salcedo, dos empresarios corruptos —creo que podemos decirlo porque ambos han sido condenados por delitos relacionados con corrupción, aunque Jordán permanece en Estados Unidos y no ha cumplido ninguna pena de prisión, mientras que Salcedo sí está encarcelado—, con fuertes conexiones políticas y señalados por numerosos actos de corrupción. Luego está Ronny Aleaga. Aleaga es un político que anteriormente fue miembro de la pandilla Latin Kings y participó en el programa gubernamental de pacificación, que ofrecía a los miembros de estas pandillas una vía para reintegrarse a la vida civil. Él aprovechó esa oportunidad con bastante éxito y llegó a convertirse en un político destacado. Y después está quizás el nombre más controvertido de todos los que aparecen en esta lista: José Serrano.

José Serrano: la caída de uno de los políticos más poderosos de Ecuador

José Serrano es una de las figuras políticas más importantes de Ecuador de los últimos 10 o 15 años. Fue ministro del Interior durante la presidencia de Rafael Correa y ocupó ese cargo con un enorme poder. Antes había sido ministro de Justicia y posteriormente fue presidente de la Asamblea Nacional. Durante años ha habido rumores y acusaciones sobre corrupción y vínculos suyos con el crimen organizado. Pero también fue durante mucho tiempo una figura considerada intocable, y este caso finalmente lo ha alcanzado. Las otras tres personas señaladas en este proceso son miembros de la organización criminal Los Lobos, acusados de haber organizado el asesinato.

D. B.: [00:09:43] Hablemos un poco de las figuras de Los Lobos. ¿Estuvieron señaladas desde el principio en este caso o fueron incorporadas después?

El papel de Los Lobos: Wilmer “Pipo” Chavarría y el contrato de US$1 millón

J. B.: [00:09:53] Son las personas que se incorporaron más recientemente al caso. Evidentemente, la figura principal es Wilmer Chavarría, alias “Pipo”, líder de Los Lobos. Actualmente se encuentra en España, donde enfrenta un proceso de extradición a Ecuador. Los otros dos son comandantes de segundo nivel dentro de la organización. Según la teoría del caso de la Fiscalía —y hay que recalcar que nada de esto ha sido probado todavía—, Los Lobos habrían recibido US$1 millón por organizar el asesinato: contratar a los sicarios, conseguir las armas y coordinar toda la logística. Pero ellos no serían quienes querían a Villavicencio muerto. Para entender eso, hay que mirar realmente a esta alianza entre actores empresariales y políticos.

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D. B.: [00:10:40] Claro. Y, de alguna manera, es una narrativa muy fácil —como hemos visto durante décadas— culpar a una gran organización mafiosa por problemas mucho más extendidos y profundamente arraigados en la estructura de un país, ¿no? Quiero decir, ¿Pipo ha hecho alguna declaración pública sobre estas acusaciones?

La acusación de Pipo contra el presidente Noboa y por qué no ha sido probada

J. B.: [00:11:08] Sí. Pipo hizo una declaración muy polémica al respecto. Acusó al presidente Daniel Noboa de estar detrás del asesinato de Villavicencio. Es importante señalar que no ha presentado muchas pruebas para respaldar esa acusación. Noboa sí se benefició del asesinato, de eso no hay duda. El crimen lo catapultó, junto con su agenda de seguridad de mano dura, al centro de la campaña electoral, cuando hasta ese momento venía teniendo muchas dificultades. Así que no hay duda de que se benefició políticamente de lo ocurrido, pero no existe evidencia que vincule a Noboa con el asesinato en sí, al menos ninguna que hayamos visto públicamente. Y Pipo tiene una motivación muy fuerte para hacer estas acusaciones. Actualmente está luchando contra su extradición desde España y esto forma parte de su argumento de que, si lo envían de regreso a Ecuador, su vida correría peligro porque está acusando a figuras políticas extremadamente poderosas, de hecho, al propio presidente. Así que creo que estas acusaciones deben tomarse con bastante cautela.

D. B.: [00:12:14] Sí. Y también hemos visto casos en toda la región en los que se ha dado mucho peso como evidencia a las declaraciones de narcotraficantes condenados contra otros narcotraficantes o incluso contra presidentes. Lo vimos en Honduras con el expresidente, que ahora fue indultado: buena parte del caso en su contra se construyó a partir de las declaraciones de narcotraficantes que él había extraditado durante su gobierno. En fin. Evidentemente, la acusación de Pipo responde en gran medida a sus propios intereses, pero eso tampoco significa que no vaya a influir en la manera en que avance este caso. Entonces, desde el punto de vista editorial, ¿cómo crees que deberíamos abordar esa acusación?

J. B.: [00:13:04] Obviamente, creo que hay que informar sobre ella. La está haciendo en una declaración oficial y como parte del proceso judicial. Pero tenemos que ponerla en el contexto de la evidencia. Hasta ahora, la evidencia es bastante sólida… Bueno, no quiero adelantarme al juicio, pero la Fiscalía ha reunido una cantidad considerable de evidencia para sustentar su teoría del caso. Hasta ahora, en cambio, el caso contra Noboa se limita a lo que dice Pipo.

D. B.: [00:13:32] Entonces, si juntamos toda la teoría del caso, ¿cómo encajan las piezas?

Cómo habría surgido el presunto complot: de “Los Tetones” a Leandro Norero

J. B.: [00:13:38] Sí. En realidad, todo esto —y vuelvo a insistir: esta es la teoría del caso de la Fiscalía y son acusaciones que todavía deben probarse— comienza, según los fiscales, con Javier Jordán. Jordán es un empresario que ha estado involucrado en numerosos negocios muy cuestionados y cuyo nombre ha aparecido en importantes casos de corrupción por sus conexiones con narcotraficantes y figuras de alto perfil del crimen organizado. Villavicencio señaló a Jordán por presuntos actos de corrupción. Y también, de alguna manera, lo humilló públicamente. Villavicencio consiguió una fotografía de Jordán y de varios empresarios con conexiones políticas, presuntamente corruptos, durante una fiesta en una piscina en Miami. Están todos ahí, en traje de baño, con sus cocteles dentro de la piscina. La foto pasó a conocerse como la de “Los Tetones”, porque hace referencia a caballeros generosamente proporcionados en la zona del pecho. Así es como se conoce siempre a esa foto y a ese grupo de personas en Ecuador. Entonces, sus negocios se vieron muy afectados, su reputación también sufrió y Villavicencio lo expuso públicamente al ridículo.

El caso realmente comienza con comunicaciones interceptadas entre Jordán y un narcotraficante, Leandro Norero, uno de los narcotraficantes más poderosos de los últimos años en Ecuador. Básicamente dicen: “Tenemos que hacer algo con este Villavicencio”. Pero antes de que cualquier plan pudiera avanzar entre ellos, Norero fue asesinado en prisión. Estaba encarcelado mientras todo esto ocurría y fue asesinado, y es bastante razonable suponer que fue a manos de Los Lobos, con quienes antes trabajaba. Norero había sido una especie de patrocinador o respaldo financiero del grupo, pero evidentemente tuvieron un conflicto y fue brutalmente asesinado en prisión.

J. B.: [00:15:46] A partir de ahí, el presunto complot —nuevamente, esta es la teoría del caso y no ha sido probado— comenzó a involucrar a otras personas. Ahí aparece Daniel Salcedo, otro empresario corrupto —en este caso, condenado—, una especie de empresario playboy con conexiones políticas, que fue condenado por varios delitos y estuvo preso junto con Norero. Entonces, presuntamente, Jordán habría involucrado a Salcedo. Y ellos habrían incorporado a Ronny Aleaga como una especie de enlace entre el mundo de la política y el crimen organizado. Recordemos que Aleaga es un exmiembro de una pandilla que luego se convirtió en político.

Después, según la Fiscalía, involucraron a Serrano. Serrano ha sido acusado durante años de mantener una especie de red clandestina dentro del Estado, integrada por policías y funcionarios de inteligencia, tanto activos como retirados. Según los testimonios que hemos visto hasta ahora, su papel habría sido utilizar esa red para planear el asesinato y realizar todo el trabajo de inteligencia y logística necesario para que pudiera llevarse a cabo. Presuntamente hicieron seguimiento a Villavicencio, a sus movimientos y a sus escoltas, e identificaron el momento en que existía una oportunidad para cometer el asesinato. Fue entonces cuando habrían recurrido a Los Lobos y les habrían pagado US$1 millón para contratar a los sicarios y concretar el crimen.

D. B.: [00:17:23] Entonces, si te entiendo bien —porque esto realmente parece el argumento de una película de Hollywood, no voy a mentir—, estamos hablando de una especie de alianza entre empresarios, exfuncionarios de seguridad, políticos en ejercicio y expolíticos que, básicamente, habrían tercerizado el asesinato con un grupo criminal.

Entonces, al principio Norero tenía algún tipo de interés personal en el asesinato, mientras que para Los Lobos esto parece haber sido más bien una oportunidad de negocio, por decirlo de alguna manera. Potencialmente, claro. ¿Es una interpretación correcta?

La pirámide del crimen organizado en Ecuador: élites, narcotraficantes y bandas callejeras

J. B.: [00:18:13] Totalmente. Y esto encaja por completo con la forma en que hemos entendido el crimen organizado ecuatoriano. Cuando investigamos a grupos como Los Lobos, Los Choneros, Los Tiguerones y otros similares, los ubicamos como una especie de intermediarios entre las calles y las élites del crimen organizado. Son quienes pueden hacer el trabajo, ya sea cometer asesinatos, introducir drogas en un buque portacontenedores o enviarlas en una lancha rápida. Y luego, en el nivel de las élites, están los narcotraficantes transnacionales, como Norero; los políticos corruptos, presuntamente como José Serrano; y estos empresarios poderosos que hacen de la corrupción una práctica habitual, como Daniel Salcedo. La conexión es que estas personas contratan a grupos como Los Lobos para hacer todo el trabajo sucio. Y los Lobos, a su vez, cuentan con la mano de obra de las bandas callejeras, a las que pueden subcontratar estas tareas o dar órdenes para que sean esos jóvenes en las calles quienes finalmente hagan el trabajo sucio. Así que este caso, si llega a demostrarse que la teoría es cierta, encaja casi exactamente con el modelo de crimen organizado ecuatoriano que han revelado nuestras investigaciones.

D. B.: [00:19:35] Bien. Ampliemos un poco el panorama, y esto nos lleva de nuevo a Noboa, quien, por supuesto, es un aliado sumamente importante de Estados Unidos en la región. Es un gran partidario de la estrategia Escudo de las Américas que impulsa la administración Trump y ha sido, en cierta medida, el arquitecto de buena parte de lo que estamos viendo actualmente en Ecuador. Entonces, explícanos un poco qué estaba ocurriendo en Ecuador cuando asesinaron a Villavicencio —y qué sigue ocurriendo, si hablamos de la situación de seguridad—.

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J. B.: [00:20:20] Sí. En 2023, el país realmente estaba entrando en una espiral fuera de control. Todo comenzó con grupos como Los Choneros y Los Lobos dentro del sistema penitenciario, donde todos habían formado parte de una especie de federación criminal. Los Lobos, Los Tiguerones y otros grupos funcionaban como distintas facciones bajo Los Choneros, pero después esa estructura se fragmentó y comenzaron a enfrentarse entre sí en una ola de violencia extremadamente brutal. Fue entonces cuando vimos las masacres en las prisiones, pero también un aumento vertiginoso de las tasas de homicidio en las calles.

Y, desde una perspectiva más amplia, también vimos una diversificación de los intereses criminales. A medida que estos grupos se expandieron, se fortalecieron y se volvieron más violentos, también comenzaron a involucrarse en más economías criminales. Vimos cómo se disparó la extorsión. Vimos cómo se disparó la minería ilegal.

El colapso de la seguridad en Ecuador: de las guerras carcelarias a la respuesta de mano dura de Noboa

Ecuador pasó de ser uno de los países más seguros de Suramérica a convertirse en uno de los más peligrosos del mundo en cuestión de unos tres años. Y 2023 fue realmente el momento en que el país comenzó a dimensionar hasta qué punto y con qué rapidez había caído.

Y, por supuesto, había cierta coincidencia entre lo que Noboa y Villavicencio proponían hacer al respecto. Ambos decían que el crimen organizado y el daño que estaba causando eran el problema más importante que enfrentaba el país. Pero mientras Villavicencio se centraba principalmente en la relación entre el crimen organizado y el Estado, así como en las redes de corrupción, y proponía investigar y desmantelar esas estructuras, Noboa, que terminó ganando esas elecciones, siempre se ha concentrado en el uso de la fuerza militar y las medidas represivas.

Hasta ahora, lo que hemos visto es que esas medidas no han producido resultados sostenibles. Hemos visto caídas temporales en los niveles de violencia cuando se despliega a los militares en las calles y en las prisiones, pero después las cifras vuelven a subir. Y eso, en términos generales, nos ha llevado a la situación en la que se encuentra Ecuador actualmente.

D. B.: [00:22:38] Claro. Y creo que el asesinato de Villavicencio fue una señal de un colapso mucho mayor, ¿no? No fue un hecho aislado. Entonces, cuéntanos por qué este caso es tan importante para Ecuador de ahora en adelante.

J. B.: [00:22:57] Bueno, creo que, como mencioné antes, durante mucho tiempo parecía que los autores intelectuales iban a quedar impunes. Que iban a salirse con la suya después de asesinar a un candidato presidencial en las calles de Quito, a la salida de un acto de campaña. No estamos hablando de una disputa por narcotráfico ni de una guerra entre pandillas. Es un asesinato que envía un mensaje, y parecía que iba a quedar en la impunidad.

La Fiscalía fue duramente criticada por la forma en que manejó el caso. La policía también ha recibido enormes críticas e incluso ha sido parcialmente implicada. Así que estamos ante un caso que, si Ecuador no lograba esclarecer, habría quedado como una herida abierta. Se habría convertido en un símbolo no solo de cuánto se deterioró la situación de seguridad y de inseguridad en el país, sino también de la incapacidad y la corrupción en el corazón del Estado.

Ahora Ecuador al menos tiene la oportunidad de darle algún tipo de cierre al caso. Y creo que, como país, eso tiene tanta importancia simbólica como práctica: demostrar que realmente puede enfrentar delitos y niveles de corrupción de esta magnitud.

Por qué el caso Villavicencio es una prueba para la justicia ecuatoriana

D. B.: [00:24:23] Claro. Y, por supuesto, querer hacerlo no es lo mismo que lograrlo, ¿verdad? Volvemos a este problema recurrente de los casos que son tan importantes y que ocupan un lugar tan central en la opinión pública y en la conversación nacional. Cuéntanos en qué punto se encuentra actualmente el caso.

J. B.: [00:24:45] Sí. Como mencionaste en la introducción, ahora mismo estamos esperando la decisión del juez. La Fiscalía ya presentó los elementos iniciales con los que cuenta, no las pruebas que se presentarían durante el juicio, sino una exposición de lo que ha reunido hasta ahora. Y el juez debe decidir si envía o no a estas personas a juicio.

Es importante señalar que no todas están en Ecuador ni bajo custodia. José Serrano se encuentra actualmente bajo custodia migratoria en Estados Unidos, donde lleva bastante tiempo sin que haya una resolución sobre su situación. Jordán está en libertad en Estados Unidos, hasta donde sé. Y se cree que Ronny Aleaga está en algún lugar de Venezuela, aunque nadie parece saberlo con certeza. Así que, de esos cuatro hombres, el único que está en prisión es Salcedo, y Salcedo se convirtió en testigo.

Por lo tanto, todavía queda un largo camino para llegar a la justicia. Pero este es un momento clave porque, si el juez decide que la Fiscalía no tiene evidencia suficiente para llevarlos a juicio, volvemos prácticamente al punto de partida.

Y estas personas —sean culpables o no— representan de alguna manera a una clase de élites políticas, económicas y criminales. Con razón o sin ella, porque su culpabilidad no ha sido probada, creo que en el imaginario colectivo quedaría la sensación de que quienes realmente fueron responsables lograron evadir la justicia. Y qué harían la Fiscalía y Ecuador a partir de ese momento es imposible de saber.

D. B.: [00:26:22] Sí. Quiero decir, al comienzo de esta conversación sabía mucho menos del caso que tú y ahora estoy expectante por ver qué ocurre. James, gracias por explicárnoslo.

J. B.: [00:26:35] Claro.

D. B.: [00:26:37] Acaban de ver The InSight Take, nuestro video semanal de análisis sobre las principales noticias de crimen organizado en América Latina. Pueden encontrar este episodio y los anteriores en nuestra sección multimedia, así como en YouTube y Spotify. Si hay alguna historia o tema en el que les gustaría que profundicemos, pueden escribirnos a través de insightcrime.org.

 Volveremos la próxima semana con otro episodio de The InSight Take. Hasta la próxima.