La banda Latin Kings se ha convertido en un actor criminal destacado, difuso y polifacético en Ecuador. Mientras que muchos de sus miembros se han unido a los grupos mafiosos más grandes del país, una facción de los Latin Kings dirigida por un fuerte líder con sede en Guayaquil, ha sido capaz de mantener su independencia en el inframundo criminal del país. 

Sin embargo, los Latin Kings se definen por la división. Algunos de sus miembros siguen comprometidos con los ideales originales del grupo de orgullo latino y con la construcción de comunidad, mientras que otros están profundamente involucrados en actividades delictivas como el tráfico de drogas, la extorsión y el asesinato.

Historia

Los Latin Kings se formaron en Chicago, en los años 40 o 50, como grupos de autodefensa de jóvenes latinos que enfrentaban la violencia y la discriminación. En la década de 1980, el grupo se extendió por Estados Unidos a lugares como Nueva York y California, y poco después, por fuera, hacia Puerto Rico y República Dominicana. En la década de 1990, luego de que algunos de sus miembros fueran deportados de Estados Unidos a Ecuador, se formaron en el país las primeras facciones, llamadas “naciones”.

Dentro de los Latin Kings ecuatorianos, la división estuvo presente desde el principio. Se formaron naciones separadas en las ciudades más grandes del país, Quito y Guayaquil, que permanecieron relativamente autónomas durante los años 90 y 2000. Los Kings proliferaron en ambas ciudades —especialmente en los barrios marginales—, y consolidaron el control sobre el tráfico de drogas y otras actividades delictivas. La banda se enfrentaba de manera frecuente con otros rivales, como los Ñetas y los Amos de la Calle, por el territorio del tráfico de drogas.

Para responder a la violencia, la administración del expresidente Rafael Correa puso en marcha en 2007 un ambicioso proceso de pacificación de las bandas. Muchos Latin Kings acudieron a la mesa de negociaciones, atraídos por las promesas del gobierno en materia de educación, financiación de pequeñas empresas e, incluso, puestos de trabajo en la administración para los miembros de las bandas. Como resultado, la violencia se desplomó, y la tasa de asesinatos en Ecuador cayó a 6 por cada 100.000 habitantes en 2017, el último año de Correa en el cargo.

A pesar de estos éxitos, múltiples factores llevaron a que se disolvieran los programas de paz y a que los Latin Kings continuaran siendo un grupo criminal.

El máximo líder de los Latin Kings, Manuel Zúñiga, alias “King Majestic”, encabezó los esfuerzos de pacificación. Sin embargo, debido a la naturaleza descentralizada de la banda, los líderes tenían poca capacidad para evitar que sus miembros siguieran involucrados en la delincuencia. El proceso de pacificación flaqueó a mediados de la década de 2010, cuando Correa dejó el cargo, y los graves problemas económicos limitaron la capacidad del gobierno para invertir en programas sociales.

El auge de grupos mafiosos como los Choneros y los Lobos alteró el futuro de los Latin Kings. A través de su presencia en el sistema penitenciario, las mafias de Ecuador lograron llenarse los bolsillos con lucrativos ingresos procedentes de las economías criminales, antes de pasar al tráfico de drogas y ampliar su alcance en el gobierno ecuatoriano. Buscando mano de obra para su expansión, los líderes de estos grupos recurrieron a las bandas callejeras, entre ellas los Latin Kings y sus rivales, los Ñetas. Les presentaron a sus miembros una opción: unirse o enfrentarse a la extinción. En este contexto, sicarios mataron a Majestic en Quito, en mayo de 2022. Varias teorías sobre el asesinato culparon a los Lobos y a los Choneros.

La desintegración del proceso de pacificación, el auge de las mafias y la muerte de Majestic crearon una crisis de identidad dentro de los Latin Kings. Aunque muchos Reyes se han incorporado a estructuras mafiosas, siguen afirmando ser Reyes Latinos; otros, por su parte, afirman que esto va en contra de las reglas de la organización.

El sucesor de Majestic, Carlos Manuel Macías Saverio, alias “King Diablo”, ha llevado a su facción de los Reyes por un camino más criminal, pero mantiene la independencia. Apropiarse de economías criminales como el tráfico de drogas y la violencia brutal para proteger el territorio, ha sido fundamental para asegurar la supervivencia de los Reyes Latinos. Esta mentalidad es más evidente en Durán, un municipio del área metropolitana de Guayaquil, donde desde mediados de 2023 los Latin Kings han librado una guerra brutal contra los Chone Killers, una filial de los Choneros.

Los Latin Kings en Ecuador podrían ascender a cientos de miles, según un líder de la banda. Otras fuentes le dijeron a InSight Crime en 2024 que los Latin Kings son uno de los grupos más grandes del país. InSight Crime no pudo corroborar estas afirmaciones.

Liderazgo

Los Latin Kings ecuatorianos tienen una estructura específica, tal y como se define en la literatura oficial del grupo. En la cúspide de la nación se encuentra un “inca”, junto con un consejo de miembros que ejercen como vicepresidente, ejecutor, tesorero, secretario y asesor. Por debajo del consejo hay una serie de facciones, a veces denominadas tribus. Estas facciones pueden tener entre 25 y 50 reyes, según un líder de los Latin Kings y la literatura oficial del grupo.

Tras el asesinato de Majestic, en 2022, Diablo se erigió como máximo líder de los Latin Kings en Ecuador, aunque es probable que su control sobre las facciones del país sea limitado. Nacido en Guayaquil, Diablo era un aliado cercano de Majestic. Aunque estaba comprometido con el proceso de pacificación, siguió involucrado en actividades delictivas.

Geografía

Las naciones de los Latin Kings en Ecuador surgieron originalmente en Guayaquil y Quito en la década de 1990, y desde entonces se han extendido a ciudades más pequeñas. Sin embargo, el área metropolitana de Guayaquil —ciudad natal tanto de Majestic como de Diablo— es su principal bastión. 

Los Latin Kings ecuatorianos mantienen cierto contacto con sus homólogos en Europa, Estados Unidos y otros países latinoamericanos. La banda controla territorio en el sistema penitenciario de Ecuador, incluido el Centro Penitenciario Litoral de Guayaquil, donde se comporta como un grupo mafioso en lugar de una banda callejera, sirviéndose de economías lucrativas como la extorsión y el contrabando.

Aliados y enemigos

La naturaleza fragmentada de los Latin Kings hace que sus alianzas y enemigos sean difíciles de identificar. Algunas facciones del grupo han forjado alianzas con diversos grupos mafiosos ecuatorianos, como los Lobos y los Tiguerones. Pero estos pactos parecen depender del contexto local y no de bloques de poder a nivel nacional.

Un enemigo constante de los Latin Kings son los Chone Killers. Ambos grupos han luchado por el territorio en Durán, uno de los principales centros de tráfico de cocaína de Ecuador. Como consecuencia del conflicto entre los Latin Kings y los Chone Killers, en 2023 y 2024, la tasa de asesinatos de Durán superó los 145 por cada 100.000 habitantes, lo que la convirtió en una de las ciudades más violentas del mundo.

Perspectivas

Los Latin Kings están experimentando una crisis de identidad impulsada por factores externos, como un cambio en la política gubernamental hacia el grupo, así como el surgimiento de grupos criminales en prisiones que han hecho cambiar el panorama criminal de Ecuador. Esto ha creado una brecha en la posición históricamente ambigua de los Kings entre las esferas lícitas e ilícitas. Esta crisis refleja que las facciones de los Kings en Ecuador tendrán dificultades para trabajar juntas aún más que en el pasado.

Es probable, sin embargo, que los Latin Kings sigan siendo una fuerza criminal influyente, especialmente en la zona de Guayaquil. Al ser uno de los grupos criminales más grandes de Ecuador en términos de mano de obra, los Latin Kings tienen profundas raíces en comunidades de todo el país gracias a su fuerte posición social, que está detrás de la popularidad del grupo en Ecuador y en toda la región. Bajo el liderazgo de Diablo, el grupo también ha demostrado su capacidad de adaptarse en el cambiante panorama criminal de Ecuador. Han estado a la altura del desafío planteado por las incursiones de sus rivales.

Imagen principal: Graffiti de los Latin Kings en el costado de una casa en la ciudad costera de Durán, Ecuador (Anastasia Austin / InSight Crime).