El Ejército de Liberación Nacional (ELN) es la última insurgencia activa de Colombia y una de las organizaciones criminales más poderosas de América Latina. Opera en Colombia y Venezuela, especialmente a lo largo de la frontera entre ambos países. En 2026, mantiene una estructura binacional fortalecida por las economías ilícitas como el narcotráfico, el contrabando, la minería ilegal, entre otras.

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Constituida inicialmente como una guerrilla marxista-leninista influenciada por la Revolución Cubana, el ELN se dedicó en sus primeros años a las extorsiones, secuestros y ataques a la infraestructura petrolera. Aunque se desligó del narcotráfico por décadas, actualmente varias de sus estructuras controlan importantes enclaves de cocaína en Colombia.

Su progresivo involucramiento en economías criminales como el narcotráfico y la minería ilegal, ha producido una criminalización de sus frentes y un distanciamiento de su trabajo político, que ha llevado al fracaso de múltiples intentos de negociar la paz. Mientras en Colombia opera como un grupo rebelde y es perseguido por las fuerzas de seguridad, en Venezuela actúa más como un ejército paramilitar con apoyo del gobierno.

Últimas noticias del Ejército de Liberación Nacional (ELN)

14 de julio de 2026 — ELN retiene a 39 pasajeros en una vía del Chocó

El Ejército colombiano denunció que presuntos integrantes del Frente Manuel Hernández “El Boche” del ELN retuvieron a 39 pasajeros de dos buses intermunicipales en el sector de Las Toldas, sobre la vía Quibdó–Carmen de Atrato. Entre las víctimas había una niña de dos años. Los vehículos fueron atravesados para bloquear el corredor, mientras se registraban ataques contra tropas en la zona. El Ejército y la Policía desplegaron operaciones para liberar a los civiles, quienes, según las autoridades, permanecían con vida y en buen estado de salud.

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¿Cuál es la historia del ELN?

El ELN nació en los años sesenta, cuando Colombia se recuperaba de un sangriento periodo de violencia política y diversos movimientos sociales y estudiantiles se vieron influenciados por el contexto de la Guerra Fría y la Revolución Cubana.

Los segmentos más radicales de estos movimientos se unieron en julio de 1964 para formar el núcleo del grupo guerrillero. Una pequeña insurgencia armada comenzó a entrenarse en San Vicente de Chucurí, un pueblo en el oriente de Colombia, en el departamento de Santander, a menos de 400 kilómetros de la frontera con Venezuela.

El 7 de enero de 1965, el grupo llevó a cabo su primer gran ataque, la Toma de Simacota, un pequeño municipio de Santander. Allí anunciaron oficialmente su creación bajo el liderazgo de Fabio Vásquez Castaño, un líder estudiantil que utilizó los conocimientos políticos y militares adquiridos en Cuba para fundar una guerrilla en Colombia.

Desde sus inicios, el ELN fue una organización altamente ideológica, que combinaba la doctrina marxista-leninista con la teología de la liberación, un movimiento religioso católico inspirado en las luchas contra la desigualdad en América Latina. Algunos de los miembros iniciales del ELN tenían vínculos directos con la Iglesia católica.

Pero el grupo sufrió una serie de derrotas militares después del ataque a Simacota que lo dejaron al borde de la aniquilación. Una ofensiva militar en 1973, conocida como “Operación Anorí”, acabó con gran parte del grupo y debilitó su estructura de mando. Esto obligó a la guerrilla a retirarse a la frontera con Venezuela, específicamente al departamento de Arauca, para reorganizarse. También animó al grupo a participar en sus primeras conversaciones de paz con el gobierno colombiano, que comenzaron en 1975.

Tras la Operación Anorí, Manuel Pérez, un sacerdote español conocido con el alias “El Cura”, junto con Nicolás Rodríguez Bautista, alias “Gabino”, tomaron el control del ELN, determinantes en la reestructuración militar y financiera de la guerrilla. Ambos dirigieron la expansión del grupo hacia los departamentos de Casanare y Boyacá, cerca de la frontera con Venezuela, y Nariño y Putumayo, en el sur de Colombia.

Durante la década de 1990, la reputación violenta del ELN creció, incluso mientras participaba en negociaciones de paz fallidas en 1994 y 1998.

En 1999, el ELN secuestró a 190 personas en una iglesia en la ciudad de Cali, en el occidente de Colombia, en lo que sigue siendo el mayor secuestro de la historia del país. El grupo también secuestró un avión comercial, lo obligó a aterrizar en una zona remota del sur del departamento de Bolívar, reteniendo a sus pasajeros.

La creciente presión de las fuerzas de seguridad colombianas, junto con los ataques de otros grupos armados no estatales como las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), obligaron al ELN a abandonar algunos territorios en el país y a aumentar su presencia en Venezuela. A fines de los años 90, el ELN encontró el beneplácito del entonces presidente venezolano Hugo Chávez, abiertamente amigo del ELN y de las FARC.

Estas transformaciones también llevaron a los comandantes del ELN a replantear sus estrategias financieras, militares y políticas en diversas partes de Colombia. Varios frentes del ELN se aventuraron hacia nuevas economías criminales, como el narcotráfico y la minería ilegal.

Aunque en un principio el ELN se opuso a involucrarse directamente en el narcotráfico, la transformación del conflicto armado colombiano y el debilitamiento de la guerrilla los llevaron a buscar nuevas fuentes de financiamiento.

Algunas estructuras cobraban impuestos a campesinos, cultivadores de coca y narcotraficantes, mientras que otras se involucraron en la producción y el tráfico internacional de drogas, especialmente en la frontera entre el departamento colombiano de Norte de Santander y el estado venezolano de Zulia.

El ELN participó en otra ronda de conversaciones de paz fallidas con el gobierno colombiano entre 2005 y 2007, que se frustraron debido a los desacuerdos entre ambas partes y al debilitamiento de la relación del gobierno colombiano con Venezuela, que actuaba como facilitador.

Siete años después, en 2014, el ELN reanudó las negociaciones de paz con el gobierno del presidente Juan Manuel Santos, realizadas de manera paralela al proceso de paz con las FARC (2012-2016). Las conversaciones con el ELN continuaron brevemente con el sucesor de Santos, Iván Duque, pero colapsaron en 2019 después de que la guerrilla atacara una academia de policía en la capital, Bogotá.

Tras la desmovilización de las FARC, el ELN inició un plan para llenar los vacíos territoriales dejados por su antiguo rival. El grupo aumentó su participación en las economías criminales de Colombia y Venezuela, favorecido por la actitud indulgente de Nicolás Maduro, el sucesor de Chávez en la presidencia de Venezuela.

El ELN consolidó su presencia a lo largo de la frontera entre Colombia y Venezuela, controlando los principales cruces clandestinos utilizados para el contrabando y el tráfico de migrantes. El ELN también profundizó su participación en la minería ilegal, con el beneplácito de sectores militares y políticos leales a Maduro, en el estado de Bolívar.

A medida que Venezuela empezó a desempeñar un papel cada vez más central para la insurgencia colombiana, los altos mandos decidieron trasladarse al país vecino.

El ELN comenzó a operar como una guerrilla binacional. En Colombia, sigue centrado en controlar territorio, en constante enfrentamiento con fuerzas del orden y en un proceso de criminalización de sus frentes que, si bien no han abandonado la lucha ideológica, tienen mayor relación con el control de economías ilícitas. En Venezuela, las simpatías ideológicas del ELN y sus alianzas estratégicas con el gobierno lo han llevado a funcionar como un grupo paramilitar, coordinando operaciones con las fuerzas de seguridad, interfiriendo en las elecciones y ayudando al gobierno a controlar zonas clave.

En 2022, un ELN fortalecido reanudó las conversaciones de paz con el nuevo presidente colombiano, Gustavo Petro, con Venezuela como garante. Los diálogos de paz han sufrido importantes altibajos, pero en mayo de 2024, las partes acordaron el primer punto de su agenda de paz, lo que supuso el mayor avance de todos los diálogos de paz con el ELN. 

El proceso, sin embargo, enfrentó serios obstáculos. Entre ellos, la negativa de la dirigencia insurgente a renunciar al secuestro como fuente de financiación y el uso constante de violencia contra la población civil. Así, la negociación con el ELN bajo el gobierno de Petro quedó atrapada en la retórica y no produjo transformaciones tangibles en los territorios.

A ello se sumaron divisiones internas dentro del grupo armado. En mayo de 2024, los Comuneros del Sur —una subestructura del Frente de Guerra Suroccidental (FGSO)— se separó del ELN y conformaron una disidencia que anunció su intención de adelantar un proceso de paz por separado con el gobierno colombiano.

Los intentos de paz se vieron frustrados definitivamente cuando la insurgencia lanzó una ofensiva militar en la región del Catatumbo en enero de 2025, con el objetivo de expulsar al Frente 33 de las disidencias de las FARC y tomar el control de otra región estratégica en la frontera binacional con Venezuela.

¿Quiénes son los líderes del ELN?

El ELN tiene una estructura confederada, en la cual sus Frentes de Guerra mantienen cierta independencia operativa y financiera. En cuanto a las decisiones políticas de la guerrilla, cuentan con un órgano de dirección llamado Comando Central (COCE), compuesto por cinco comandantes que se encargan de tomar las decisiones más importantes del grupo.

Luego está la Dirección Nacional (DINAL), un órgano integrado por 23 representantes elegidos por los ocho Frentes de Guerra, los cuales, a su vez, están liderados por un comandante, un cabecilla político y un cabecilla militar. Según cifras oficiales de 2025, el ELN cuenta con 6.300 integrantes aproximadamente, distribuidos entre combatientes y redes de apoyo o milicianos, de los cuáles el 20% se encuentra en Venezuela.

Eliécer Erlinto Chamorro, alias “Antonio García”, es el comandante en jefe de la guerrilla, acompañado en el COCE por Israel Ramírez Pineda, alias “Pablo Beltrán”, el comandante político y jefe negociador; Rafael Sierra, alias “Ramiro Vargas”, el comandante encargado de los asuntos internacionales; Jaime Galvis Rivera, alias “Ariel”, el comandante financiero, y Aníbal Giraldo, alias “Pablito”, el encargado de la estrategia militar.

¿Dónde opera el ELN?

El ELN opera en al menos 184 municipios en 19 departamentos de Colombia y en ocho de los 24 estados de Venezuela, de acuerdo con informes de inteligencia.

El Frente de Guerra Nororiental “Manuel Pérez Martínez” (FGNO) tiene influencia en los departamentos de Norte de Santander y Cesar, en Colombia, y en el estado Zulia, en Venezuela. Actualmente, es liderado por Leonel Salazar Roa, alias “Gonzalo Satélite”. 

El Frente de Guerra Norte (FGN), con influencia en los departamentos de La Guajira, Cesar, Magdalena y Atlántico en Colombia, y Zulia y Táchira en Venezuela, actualmente es liderado por alias “El Poeta”.

El Frente de Guerra Oriental “Manuel Vásquez Castaño” (FGO) tiene influencia en los departamentos de Arauca, Boyacá, Vichada, Guainía y Casanare; y en los estados de Apure, Táchira y Amazonas, en Venezuela. Alias “Pablito” fue el comandante del frente hasta 2016 y es uno de sus representantes más importantes.

El Frente de Guerra Jesús Darío Ramírez Castro (FGJDR) tiene influencia en el departamento de Antioquia y en el sur de Bolívar. El frente fue comandado por Gustavo Wilfredo Vásquez Castrillón, alias “Pirry”, hasta su muerte a principios de 2022.

El Frente de Guerra Occidental “Omar Gómez” (FGO) tiene influencia en los departamentos de Chocó y Risaralda. Fue liderado por Ogli Ángel Padilla Romero, alias “Fabián”, hasta su muerte en 2021, y actualmente es comandado por Emilce Oviedo Sierra, alias “Martha” o “La Abuela”.

Algunos frentes no tienen un comandante claro, como el Frente de Guerra Suroccidental “Carlos Alberto Troches Zuleta” (FGSO), con influencia en los departamentos de Nariño y Cauca, y el Frente de Guerra Central (FGC), con influencia en los departamentos de Tolima, Risaralda y Antioquia.

Por su parte, el Frente de Guerra Urbano Nacional (FGUN) podría contener células en las principales ciudades de Colombia, como Medellín, Barranquilla, Bogotá y Cali. Sin embargo, su accionar ha sido menos llamativo que el de los otros frentes. El presunto comandante del FGUN es Jaime Galvis Rivera, alias “Ariel” o “Lorenzo Alcantruz”.

Los estados venezolanos donde el ELN tiene mayor presencia son Zulia, Táchira, Apure y Amazonas. En esas zonas, la guerrilla se asentó en municipios fronterizos que le permiten controlar economías criminales y garantizar la movilidad entre Colombia y Venezuela.

El ELN también ha extendido su presencia a estados en el centro y este de Venezuela, como Bolívar, Anzoátegui y Guárico.

¿Quiénes son los aliados y los enemigos del ELN?

El ELN ha enfrentado un gran rango de enemigos, desde grupos paramilitares, insurgencias armadas y bandas criminales venezolanas.

Uno de los principales enemigos del ELN en Colombia son las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) o Clan del Golfo. En Antioquia y Chocó mantienen una disputa territorial desde 2018 por el control de zonas clave para el narcotráfico y la minería ilegal, y las AGC han incursionado exitosamente en áreas de control tradicional del ELN.

En el litoral Pacífico, en Valle del Cauca, Cauca y Nariño, el ELN compite con varias estructuras de las disidencias de las FARC adscritas al Estado Mayor Central (EMC) por el control de la producción de coca, rutas de narcotráfico, ganancias de la minería, y otras economías criminales importantes. Para poder hacer frente al EMC —que cuenta con más combatientes y alcance territorial—, el ELN estableció una alianza con la Segunda Marquetalia, otra facción disidente de las FARC, en el suroeste de Colombia. 

En la frontera Colombo-Venezolana, en el eje entre Arauca y Apure, el ELN se enfrentó en el pasado al Frente 10 de las disidencias FARC, una facción alineada con el EMC. En 2019 se reportaba que ambos grupos habían hecho acuerdos de no agresión en los departamentos de Arauca, Boyacá y Casanare. Sin embargo, en 2022, el Frente 10 y el Frente Domingo Laín del ELN empezaron a enfrentarse en Arauca y Apure, en un conflicto que involucró a las fuerzas de seguridad venezolanas y a elementos de otra disidencia de las FARC: la Segunda Marquetalia.

Desde 2018, la Segunda Marquetalia estableció acuerdos con el ELN en los estados de Apure y Amazonas en Venezuela con el objetivo de definir una repartición territorial y división de las rentas criminales. Esta alianza, sin embargo, parece haberse fracturado luego de que el ELN en agosto de 2025 asesinara en una emboscada a José Manuel Sierra Sabogal, alias “Zarco Aldinever”, segundo al mando de la facción disidente.

El ELN, en el Norte de Santander y Cesar, dos departamentos colombianos ubicados en la franja fronteriza con Venezuela, desplazó al Ejército Popular de Liberación (EPL) y pasó a ser uno de los grupos más poderosos en la zona. En esa misma región, la guerrilla acordó un pacto de no agresión con el Frente 33 de las disidencias de las FARC que se rompió en enero de 2025, provocando una profunda crisis humanitaria. Tras esto, el ELN se estableció como el actor dominante de la zona.

Por otro lado, las alianzas más importantes del ELN en Venezuela son con segmentos de las autoridades de ese país, las cuales le permiten actuar con cierta libertad en su territorio. Esta relación es aún más evidente en los estados fronterizos con Colombia, donde la guerrilla se relaciona con agentes de las fuerzas de seguridad y autoridades políticas.

¿Cuál es el panorama para el ELN?

El dominio progresivo del ELN en la frontera entre Colombia y Venezuela le ha permitido acceder a importantes rentas criminales, consolidándose como uno de los principales grupos criminales de la región y una de las mayores amenazas para la seguridad. El control estratégico de la frontera también le ha permitido acumular recursos para distribuir a otros frentes en distintas regiones de Colombia, asegurando la continuidad de sus operaciones y expandiendo su influencia territorial.

Más allá de su retaguardia en Venezuela, la naturaleza binacional del grupo se explica por sus estrechos vínculos con sectores políticos y fuerzas de seguridad construidos durante el régimen de Nicolás Maduro, lazos que podrían verse alterados tras el arresto y traslado de Maduro a Estados Unidos para ser enjuiciado en una Corte Federal por cargos vinculados al narcotráfico.

El ELN ha frustrado una vez más las posibilidades de un acuerdo de paz con el gobierno colombiano. Con su presencia consolidada en Venezuela, mayores ingresos provenientes de economías ilícitas y una estructura binacional, el desarme de la organización se presenta como uno de los principales desafíos para los gobiernos futuros en Colombia.

Preguntas y respuestas sobre el ELN

¿Por qué el ELN es considerado una guerrilla binacional?

Porque mantiene estructuras, mandos y economías criminales en Colombia y Venezuela, donde consolidó una importante retaguardia territorial.

¿Cómo está organizado el ELN?

El ELN tiene una estructura confederada encabezada por el Comando Central, mientras sus ocho Frentes de Guerra conservan autonomía operativa y financiera.

¿Cuántos integrantes tiene el ELN?

Según cifras oficiales de 2025, el ELN cuenta con unos 6.300 integrantes entre combatientes, milicianos y miembros de sus redes de apoyo.

¿Cómo se financia el ELN?

El grupo obtiene recursos del narcotráfico, la minería ilegal, la extorsión, el secuestro y el cobro de impuestos a productores y redes criminales.

¿Cuáles son los principales enemigos del ELN?

Entre sus principales rivales están el Clan del Golfo y distintas facciones de las disidencias de las FARC, con las que disputa territorios y economías ilícitas.