La dinámica del tráfico de migrantes en el norte de Colombia está cambiando en respuesta a las medidas represivas de Estados Unidos contra la inmigración, lo que podría apretar el flujo de ingresos del poderoso grupo criminal conocido como las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC).

El número de migrantes que cruzan el tapón del Darién, entre Colombia y Panamá, se desplomó a poco más de una docena por día en febrero, pues el temor a las estrictas políticas migratorias en Estados Unidos bajo la administración del presidente Donald Trump ha disuadido nuevos cruces. En febrero, solo 408 migrantes atravesaron el Darién, una drástica caída en comparación con los más de 37.000 que cruzaron durante el mismo mes del año pasado.

Pero la desaceleración no solo implica una reducción en el número de personas, sino también que migrantes en toda Centroamérica y México están abandonando sus planes de llegar a Estados Unidos y, en cambio, están dirigiendo hacia el sur, de vuelta a sus países de origen.

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La gran mayoría de quienes retornan son venezolanos, según el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, que informó que 1.885 migrantes llegaron a Colombia desde Panamá entre el 15 de enero y el 28 de febrero. En marzo, el flujo se ha acelerado, con más de 200 migrantes al día viajando en bote desde Panamá hasta Colombia, de acuerdo con el Wall Street Journal.

Mientras tanto, el número de migrantes que ingresa a Panamá desde el norte también está en aumento, con aproximadamente 3.100 personas cruzando la frontera con Costa Rica la semana pasada, según autoridades panameñas.

Una vez en Panamá, los migrantes se dirigen al puerto de Colón, donde grandes embarcaciones los transportan hasta La Miel, un poblado cercano a la frontera con Colombia. Allí, pagan US$230 por persona para realizar el viaje. Desde La Miel, toman botes más pequeños hasta Capurganá, Colombia, y luego se trasladan en motocicleta a Acandí. Finalmente, embarcan nuevamente hacia Necoclí, el punto donde muchos iniciaban su travesía hacia el norte a través del Darién.

Análisis de InSight Crime

La caída en el número de migrantes que cruzan el Darién podría provocar un fuerte descenso en las ganancias de las AGC, que hasta ahora han mantenido el monopolio del tráfico de migrantes en la región, que en su auge, generó decenas de millones de dólares al año.

La principal fuente de ingresos del grupo proviene de la extorsión tanto a negocios formales como informales relacionados con la migración, incluidos hoteles, guías, restaurantes, tiendas y transportistas. Además, las AGC obtenían beneficios directos facilitando el tránsito de migrantes en su zona de influencia, con ganancias estimadas entre US$17,5 y US$25 millones en 2023, según cálculos de InSight Crime.

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Sin embargo, la reducción del tráfico de migrantes por el Darién ha afectado tanto a la economía formal como a la informal, disminuyendo los ingresos de las AGC.

“La economía de esa zona cambió en los últimos años. Se creó una burbuja económica que cuando explotara traería un contexto muy desolador,” dijo a InSight Crime una persona que trabaja para una entidad del Estado en la zona, quien pidió no ser identificada por no contar con autorización para dar declaraciones. “Efectivamente pasó. Muchas personas del municipio de Acandí, en diferentes los roles que se ejercen ahí en el tránsito de las personas por la frontera con Panamá quedaron, digámoslo así, desempleadas”.

El incremento de migrantes que se dirigen hacia el sur aún no es lo suficientemente grande como para compensar la caída de los flujos hacia el norte.

“Son flujos muy pequeños. Desde una perspectiva de negocio, que es lo que estos grupos siempre ven, no es un fenómeno atractivo para ellos”, agregó la fuente.

Las AGC parecen estar compensando esta pérdida de ingresos con otras economías ilícitas. El grupo está aumentando la “colaboración” —su eufemismo para la extorsión— en otros sectores, como el de los ganaderos, según un residente local que también solicitó anonimato por razones de seguridad.

Las AGC necesitan ingresos constantes para sostener la guerra contra su principal enemigo, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), por el control del departamento del Chocó, al sur de la región de Urabá. Esta área alberga economías criminales clave, como la minería ilegal de oro. La disminución de los flujos migratorios probablemente llevará a las AGC a redirigir su enfoque nuevamente hacia el narcotráfico a través del Darién y la región colombiana de Urabá, que sigue siendo su bastión más importante.

Imagen principal: Migrantes venezolanos y colombianos que se dirigen al sur llegan a la isla Gardi Sugdub de Panamá. Crédito: EFE