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Las fuerzas de seguridad de Ecuador capturaron al líder criminal más notorio del país en una victoria crucial —aunque en gran medida simbólica— en su “guerra contra las bandas”.

La noche del 25 de junio, una operación llevó a la captura de Adolfo Macías Villamar, alias “Fito”, líder de los Choneros, uno de los grupos de tráfico de drogas más importantes de Ecuador.

La operación conjunta entre la policía y el ejército, que según se informa duró 10 horas, llevó a las fuerzas de seguridad a una mansión en Montecristi, una localidad cerca de Manta, ciudad natal de Fito. Fotos y videos que circulan en redes sociales muestran a soldados abriendo lo que parece ser una puerta trampa en el suelo de la mansión, que lleva a un búnker en el que Fito se encontraba escondido.

“Fito ha caído, y van a caer todos”, dijo Giancarlo Loffredo, ministro de Defensa de Ecuador, en una rueda de prensa un día después de la captura.

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Bajo el liderazgo de Fito, los Choneros aprovecharon sus conexiones e influencia en la estratégica provincia costera de Manabí — hogar de Manta — para convertirse en un enlace clave en la cadena de suministro transnacional de cocaína. El grupo supervisa la llegada de cargamentos de cocaína desde Colombia, y luego exporta la droga en una flota de lanchas rápidas y otros embarques a destinos en Centroamérica y México. Desde allí, la cocaína es enviada a los mercados consumidores en Norteamérica y Europa.

En abril, Estados Unidos acusó a Fito de conspirar para traficar cocaína al país, y señaló a los Choneros de trabajar “con cárteles mexicanos, incluido el Cartel de Sinaloa, para traficar cocaína desde Colombia a través de Ecuador hacia México”.

La acusación abre la puerta para que Fito se convierta en el primer criminal ecuatoriano extraditado desde Ecuador hacia Estados Unidos por cargos de narcotráfico.* La extradición de ecuatorianos a otros países fue legalizada tras un referendo en abril de 2024.

“Hemos hecho nuestra parte para proceder a la extradición de Fito a los Estados Unidos, estamos a la espera de su respuesta”, dijo el presidente Daniel Noboa en una publicación en X después de la captura.

Mientras Ecuador espera la posible extradición de Fito, el jefe criminal regresará al complejo penitenciario de la ciudad de Guayaquil, de donde se ha escapado dos veces, en 2013 y 2024. Su escape en enero de 2024 desencadenó una ofensiva militar en el sistema penitenciario, lo que a su vez llevó a las bandas a lanzar ataques coordinados contra instituciones públicas, incluida la toma de una estación de televisión mientras estaba al aire. Los ataques de las bandas rápidamente llevaron a Noboa a declarar un “estado de conflicto armado interno”, que autorizaba a las fuerzas militares a confrontar a las bandas directamente y declaraba a 22 grupos criminales como organizaciones “terroristas”.

La desaparición de Fito desató una búsqueda de un año y medio, con muchos teorizando que se había refugiado fuera del país o en las zonas montañosas y amazónicas de difícil acceso de Ecuador. Como parte del proceso de búsqueda, el gobierno desmanteló partes de la red de lavado de dinero del líder y arrestó a varios miembros de su familia, supuestamente involucrados en sus esquemas criminales.

Análisis de InSight Crime

La captura de Fito probablemente aumentará la opinión pública sobre las políticas de seguridad de Noboa, pero no cambiará el rumbo contra el tráfico de drogas ni la violencia de las bandas.

El arresto del ícono criminal de Ecuador refuerza las credenciales de Noboa como luchador contra el crimen. El presidente ha dado prioridad a las preocupaciones de seguridad a lo largo de su mandato, respondiendo a la fuerte presión política derivada del aumento exponencial de la violencia relacionada con el crimen en los últimos años.

Sin embargo, las políticas de mano dura de Noboa hasta ahora han tenido un éxito limitado para abordar el problema. De hecho, mayo de 2025 fue el mes más violento de la historia de Ecuador, con 915 homicidios, según cifras del gobierno. Además, el total de homicidios durante los primeros cinco meses del año fue 35% superior al mismo periodo de 2023, año en que Ecuador alcanzó cifras récord.

Eventos recientes también han puesto en duda el control del gobierno sobre el sistema penitenciario, que ha sido durante mucho tiempo una base clave para los grupos criminales. El 20 de junio, Rolando Federico Gómez Quinde, alias “Fede,” líder de una facción de los Choneros llamada Los Águilas, escapó del complejo penitenciario de Guayaquil. Días después, el 24 de junio, el empresario Daniel Salcedo, una figura central en varios casos de corrupción de alto nivel, fue atacado en la prisión de Riobamba. Salcedo sobrevivió al ataque.

El arresto de Fito puede callar a los críticos y generar apoyo para una serie de leyes controversiales destinadas a aumentar la capacidad del gobierno para combatir los grupos criminales, que los críticos han denunciado como un intento de concentración de poder y un riesgo para los derechos humanos.

Pero el impacto de la captura de Fito sobre los Choneros aún está por verse. Fito anteriormente manejaba su propio feudo criminal desde el complejo penitenciario de Guayaquil, apoyado por funcionarios públicos corruptos, según una investigación de InSight Crime de diciembre de 2024. Esto facilitó su infame escape de enero de 2024. Ahora, de vuelta en prisión, la riqueza e influencia de Fito significa que podría volver a liderar a los Choneros desde detrás de las rejas, según Michelle Maffei, experta ecuatoriana en seguridad.

“La organización va a cambiar solo en el momento que Fito muera,” dijo a InSight Crime. “El crimen organizado puede comprar a todos.”

También es posible que la captura de Fito acelere la fragmentación de los Choneros. Los cambios más amplios en el mundo criminal de Ecuador desde su escape evidencian que los Choneros son mucho menos cohesionados de lo que eran antes.

Desde su ascenso en la década de 2010, el grupo se ha estilizado como una franquicia, con líderes regionales y locales que mantienen una autonomía significativa mientras usan el nombre de los Choneros. La intervención militar en las prisiones a partir de enero de 2024 interrumpió estos frágiles lazos y rompió las líneas de comunicación entre el liderazgo en las prisiones y los miembros de base en las calles. Ahora, las bandas anteriormente afiliadas a los Choneros han comenzado a actuar de manera más independiente, eligiendo sus propias alianzas e incluso luchando entre sí.

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El gobierno podría lograr extraditar a Fito o cortar sus comunicaciones dentro de las prisiones de Ecuador, algo que no pudo lograr en el pasado. Si esto ocurre, solo agravará la fragmentación, especialmente porque Fito, el último gran líder que mantenía unido al grupo, no tiene un sucesor claro.

“En el peor de los casos, los Choneros se empiezan a atomizar, y eso es un problema gravísimo en cuestión de la tasa de homicidios,” dijo Maffei a InSight Crime, destacando la violencia reciente dentro de otros grupos en fragmentación como los Chone Killers y Tiguerones.

Con o sin Fito, Ecuador continuará siendo una de las principales naciones de tránsito de cocaína. La corrupción sistémica que ha afectado al gobierno de Ecuador a casi todos sus niveles ha permitido que redes criminales europeas, mexicanas y de otros lugares establezcan operaciones en el país. A medida que el panorama criminal de Ecuador cambia, estas redes encontrarán nuevos socios ecuatorianos.

*Este artículo fue actualizado el 28 de julio con nuevos detalles sobre la extradición de Fito.