Una acusación de Estados Unidos en contra de uno de los principales criminales de Ecuador sugiere que este actor continúa sus actividades ilícitas desde la clandestinidad, y destaca el creciente respaldo estadounidense a la crisis de seguridad ecuatoriana.
El 2 de abril, un tribunal federal en Brooklyn, Estados Unidos, presentó cargos por tráfico de drogas y armas contra José Adolfo Macías Villamar, alias “Fito”, líder del grupo criminal Los Choneros. De ser hallado culpable, Fito podría enfrentar una condena que va desde los diez años hasta una sentencia de cadena perpetua.
No obstante, su paradero sigue siendo un misterio.
Fito desapareció sin dejar rastro en enero de 2024 de la cárcel La Regional en Ecuador, donde cumplía una condena de 34 años por varios delitos, entre ellos tráfico de drogas y homicidio. Fue la segunda vez que escapó de una prisión de máxima seguridad desde su primera captura en 2011.
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Aunque los detalles exactos siguen sin conocerse, la fuga de Fito fue posible gracias al control que ejercía sobre La Regional. Desde su bastión en prisión —equipado con una serie de lujos como televisores, aire acondicionado, un bar y hasta una piscina— Fito dirigía las actividades criminales de Los Choneros, incluidas las extorsiones y el microtráfico, además de la prestación de servicios varios a organizaciones narcotráfico como el Cartel de Sinaloa.
Según el escrito de acusación, la mayoría de las drogas traficadas por los Choneros tenían como destino final Estados Unidos. Sin embargo, en los últimos años también se han registrado incautaciones récord de cargamentos de cocaína con destino a Europa vinculados a grupos criminales ecuatorianos.
Fito, a su vez, ha sido responsable del aumento exponencial de la violencia en Ecuador. Tras la muerte de su antecesor, Jorge Luis Zambrano, alias “Rasquiña”, en 2020, estalló una guerra brutal entre facciones disidentes de los Choneros que ha arrasado buena parte del país. Desde 2021, cientos de personas han muerto tanto en masacres carcelarias como en las calles, lo que ha convertido a Ecuador en uno de los países más violentos de América Latina y el Caribe en los últimos años.
En respuesta, tras la fuga más reciente de Fito en enero de 2024, el presidente Daniel Noboa declaró un “conflicto armado interno” contra 22 organizaciones catalogadas como “terroristas”, entre ellas Los Choneros, y ordenó desplegar una cacería humana para recapturar a Fito.
Análisis de InSight Crime
La acusación contra Fito en Estados Unidos subraya dos elementos clave: que sigue dirigiendo las actividades criminales de Los Choneros desde la clandestinidad, y la transición de Ecuador sobre su postura respecto a la participación de Estados Unidos en asuntos de seguridad nacional.
Entre otros cargos, la acusación también vincula a Fito con el tráfico de cocaína desde su fuga de La Regional —incluidos cargamentos incautados en enero y febrero— lo que sugiere que sigue operativo incluso como prófugo. También lo acusa de emplear a personas que “compraron armas de fuego, componentes y municiones en nombre de Los Choneros en Estados Unidos y luego las transportaron ilegalmente a Ecuador”.
Este señalamiento indica una desviación considerable de los métodos tradicionales del grupo.
Los Choneros operan principalmente como facilitadores, controlando rutas de tráfico y gestionando la logística para grupos criminales transnacionales en Ecuador. De acuerdo con un informe de 2024 de la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional (GI-TOC, por sus siglas en inglés), la mayoría de las armas que utilizan los grupos criminales ecuatorianos son fabricadas en Estados Unidos. Estas suelen llegar a Ecuador a través de México, Colombia o Perú, muchas veces a cambio de drogas, dinero o servicios.
En el caso de que Fito esté dirigiendo redes de tráfico de armas desde Estados Unidos, como sugiere la acusación, esto implicaría una expansión considerable en el alcance y las capacidades transnacionales de Los Choneros. No obstante, es más probable que los investigadores hayan rastreado el origen de las armas utilizadas por el grupo hasta fuentes estadounidenses.
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De igual manera, la acusación también refleja el creciente papel de Estados Unidos en la ofensiva contra las bandas criminales en Ecuador. Si Fito es capturado en Ecuador, podría convertirse en el primer criminal ecuatoriano extraditado a Estados Unidos desde que la extradición de ciudadanos ecuatorianos fuera prohibida por la Constitución de 2008. En 2024, los ecuatorianos votaron mayoritariamente a favor de permitir la extradición a Estados Unidos, tras haber rechazado la medida en 2023. Otros criminales ecuatorianos ya han sido extraditados, pero desde otros países como Colombia.
Además de avalar la extradición, el gobierno ecuatoriano ha abierto la puerta a una mayor participación de Estados Unidos. Noboa, quien busca la reelección el próximo 13 de abril, ha hecho del apoyo estadounidense un pilar central de su campaña. El 26 de marzo, la cuenta oficial de Instagram de la presidencia ecuatoriana publicó una lista de proyectos de seguridad reactivados con financiación de Estados Unidos.
Poco después de reunirse con el presidente estadounidense Donald Trump el 29 de marzo, el gobierno de EE. UU. aprobó la venta de armas a Ecuador por US$64 millones. Noboa también ha propuesto una reforma constitucional para permitir bases militares extranjeras en el territorio ecuatoriano, una iniciativa que actualmente estudia la Asamblea Nacional.
Imagen principal: El líder de Los Choneros, José Adolfo Macías Villamar, alias «Fito». Crédito: El País




