Una reciente operación policial en el norte de Brasil reveló cómo la banda de origen venezolano Tren de Aragua estableció presencia en el país y adaptó su modelo de expansión criminal mediante alianzas.

En junio, la policía del estado de Roraima, fronterizo con Venezuela, desmanteló una estructura del Tren de Aragua que operaba en Brasil y presuntamente utilizaba el estado como corredor para traficar armas hacia otras zonas del país. También estableció alianzas con grupos criminales locales para lavar dinero procedente de la minería ilegal, el tráfico de drogas y otras actividades ilícitas.

Las autoridades realizaron incautaciones en Amazonas, otro estado del norte de Brasil, así como en São Paulo, Río de Janeiro, Minas Gerais y Paraná, al sur y sudeste del país.

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Las autoridades capturaron a 13 personas y congelaron 429 millones de reales (unos US$82 millones) en cuentas bancarias y activos financieros vinculados a presuntos integrantes de la red.

Las pruebas recabadas durante la investigación indican que el Tren de Aragua trabajaba con el Comando Vermelho (CV) o Comando Rojo, la segunda organización criminal más grande de Brasil, recientemente designada como organización terrorista por Estados Unidos.

La alianza ilustra un método diferente para la banda venezolana. En lugar de consolidarse como un actor criminal dominante, como lo ha hecho en otros países, el Tren de Aragua parece estar aliándose con bandas locales en Brasil para ampliar su alcance y sus ganancias.

El Tren de Aragua en Brasil

El desmantelamiento de la red del Tren de Aragua en Brasil demuestra cómo el grupo ha ganado terreno en el país en los últimos años.

El Tren de Aragua presuntamente suministraba armas adquiridas en Estados Unidos, Colombia y Venezuela a integrantes del Comando Vermelho en Amazonas y Río de Janeiro. Con frecuencia recibía cocaína como forma de pago, que la banda luego vendía en Roraima, explicó a InSight Crime el coronel de la Policía Militar, Francisco Xavier.

En otros casos, las armas eran pagadas en efectivo, por lo que el Tren de Aragua estableció un sistema de lavado de dinero mediante empresas fachada. Según Xavier, el grupo trabajaba con la misma red que creaba empresas fachada para el Comando Vermelho.

Estos colaboradores frecuentemente operan como intermediarios, sin vínculos con organizaciones criminales específicas. “Cuando aparece un gran operador financiero [criminal], suelen prestar servicios a más de un cliente. Están en el mercado y ofrecen sus servicios a quien les contrate”, dijo a InSight Crime Anchieta Nery, director de Operaciones Integradas e Inteligencia de la Secretaría Nacional de Seguridad Pública (Secretaria Nacional de Segurança Pública, Senasp).

La presencia del Tren de Aragua en Brasil se ha concentrado en Roraima, que limita con el estado Bolívar, en el sur de Venezuela. Bolívar ha sido durante años un bastión del Sindicato de Las Claritas, una banda dedicada a la minería con estrechos vínculos con el Tren de Aragua a través de su cofundador Yohan José Romero, alias “Johan Petrica”.

El pequeño pueblo de Las Claritas, ubicado en el municipio Sifontes, se convirtió en un refugio para el Tren de Aragua después de que una intervención estatal expulsara al grupo de su centro de operaciones en la prisión de Tocorón, en el estado Aragua, en 2023.

La policía de Roraima afirma que el Tren de Aragua se ha expandido en Brasil desde 2018, aprovechando las olas de migrantes venezolanos que llegaban al país para afianzarse en nuevos territorios. Las actividades de lavado de dinero del grupo se extienden ahora a los estados del sur y sudeste de Brasil.

Un nuevo modus operandi

En otras partes de América Latina, el modelo de expansión del Tren de Aragua consistió en crear células y apoderarse de economías criminales locales mediante el uso de violencia extrema y la explotación de migrantes venezolanos. Sin embargo, en Brasil, el grupo ha adoptado un enfoque diferente.

Con la ola migratoria que cobró fuerza en 2015, millones de venezolanos abandonaron su país y la mayoría se asentó en Colombia, Chile y Perú. El Tren de Aragua los siguió y comenzó a obtener ganancias del tráfico de migrantes y la trata de personas.

En Chile y Perú, el grupo encontró mercados ilícitos listos para ser explotados, entre ellos la extorsión, el comercio sexual y la venta de drogas al menudeo. Había poca competencia local, fuerzas de seguridad poco preparadas y grandes diásporas venezolanas que vivían en los márgenes de la legalidad y, por tanto, eran vulnerables a la explotación.

Al principio, la expansión del Tren de Aragua en Brasil pareció seguir un patrón similar. Su presencia se concentró inicialmente en la frontera y siguió las rutas migratorias. Roraima ofrecía un centro financiero para lavar dinero y mover de contrabando mercancías y minerales extraídos en Venezuela, como ya hacían otros grupos venezolanos dedicados a la minería ilegal.

A diferencia de los otros países, donde las nuevas células del Tren de Aragua se multiplicaron y extendieron rápidamente, su avance en Brasil fue contenido, de una manera similar a lo ocurrido en el saturado mundo criminal de Medellín, Colombia, por actores del crimen organizado más grandes y poderosos: el Comando Vermelho y el Primer Comando de la Capital (Primeiro Comando da Capital, PCC). Roraima está controlado principalmente por el PCC, la organización criminal más grande y poderosa de Brasil.

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En Brasil, en cambio, el Tren de Aragua parece haberse expandido como proveedor de servicios. El grupo ha aprovechado su alianza con el Comando Vermelho para operar y ampliar sus actividades en el país a través de redes, sin invertir en células armadas ni necesitar control territorial o monopolizar los mercados criminales.

“Existe una simbiosis identitaria entre el Tren de Aragua y el Comando Rojo. Los miembros de la banda venezolana incluso piden permanecer en los mismos pabellones carcelarios que el Comando Vermelho”, dijo a InSight Crime Wesley Costa de Oliveira, jefe de la Policía Civil de Roraima a cargo de la investigación.

La alianza entre el Comando Vermelho y el Tren de Aragua ha permitido a ambas organizaciones ampliar su alcance. Según Xavier, el Comando Vermelho está ganando fuerza en el norte gracias a las armas y el apoyo logístico proporcionados por la banda venezolana.

Datos de un informe de 2025 del Foro Brasileño de Seguridad Pública (Fórum Brasileiro de Segurança Pública, FBSP) muestran que el Comando Vermelho ha más que duplicado su presencia en la región amazónica desde 2023.

“Estamos viendo a miembros del PCC ‘romper la camiseta’ [desertar] para unirse al Comando Vermelho. Si bien el PCC sigue siendo la fuerza dominante en Roraima, el Comando Vermelho está ganando terreno y prestigio de manera significativa gracias al apoyo venezolano”, afirmó Xavier.