El gobierno de Estados Unidos ha designado oficialmente a varios grupos criminales de América Latina como organizaciones terroristas. Sin embargo, esta medida difícilmente servirá para desmantelar estas redes criminales altamente complejas.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, anunció el 20 de febrero que la megabanda venezolana Tren de Aragua, la pandilla MS13, y el Cartel de Sinaloa, el Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), el Cartel del Golfo, el Cartel del Noreste, la Nueva Familia Michoacana y los Cárteles Unidos de México han sido declarados “organizaciones terroristas extranjeras”.

Esta decisión se basa en una orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump el primer día de su mandato, en la que expresaba su intención de tomar esta medida.

“Los carteles han llevado a cabo una campaña de violencia y terror en todo el hemisferio occidental, desestabilizando países clave para nuestros intereses nacionales e inundando Estados Unidos con drogas mortales, criminales violentos y pandillas despiadadas”, dijo Trump en aquel momento.

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Las nuevas designaciones probablemente generarán más tensiones en la relación entre Estados Unidos y México, la cual ya está deteriorada por las amenazas de Trump de imponer aranceles a productos mexicanos y sus declaraciones acusando al gobierno de México de estar controlado por el crimen organizado.

Expertas consultadas por InSight Crime añadieron que esta medida no es una solución efectiva contra las redes criminales transnacionales e incluso podría complicar los esfuerzos conjuntos para combatirlas.

“Si se quieren debilitar, combatir y desmantelar de manera efectiva las redes criminales en México, el punto de partida debería ser tratarlas como lo que realmente son”, explicó Stephanie Brewer, directora para México de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (Washington Office on Latin America, WOLA).

“Los grupos criminales de México son muy poderosos y causan altísimos niveles de violencia y sufrimiento, pero no tienen los mismos objetivos políticos que una organización terrorista”, añadió.

Las autoridades estadounidenses ya cuentan con herramientas legales para procesar a los líderes criminales, aplicar sanciones económicas y confiscar bienes. Aunque la nueva designación permitirá imponer penas más severas y realizar vigilancia electrónica con órdenes bajo la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (Foreign Intelligence Surveillance Act, FISA), Brewer advirtió que este cambio no ofrece herramientas particularmente nuevas para combatir estos grupos y, en cambio, podría tener efectos contraproducentes.

“El problema es que esto podría derivar en procesos judiciales y consecuencias migratorias para varias personas, empresas y organizaciones de ambos lados de la frontera que, sin quererlo, puedan verse envueltas en acusaciones de apoyo material a grupos terroristas”, señaló.

Además, la medida parte de la idea de que estos grupos son estructuras monolíticas, cuando en realidad operan como redes altamente complejas y descentralizadas, en las que no existe una línea clara entre quién es parte del grupo y quién no. A diferencia de los grupos terroristas, que buscan imponer una ideología o alcanzar objetivos políticos, el principal objetivo de las organizaciones criminales es proteger y fomentar sus negocios.

“La designación demuestra un entendimiento erróneo de cómo funcionan estas organizaciones”, afirmó Cecilia Farfán-Méndez, experta en crimen organizado. “Estas redes tienen presencia en Estados Unidos y forman parte de enormes cadenas de suministro que hacen posible sus operaciones”, dijo a InSight Crime. “La designación sugiere que la amenaza proviene solo del exterior, lo cual no refleja la realidad ni cómo ocurren estas actividades criminales».

A continuación, InSight Crime analiza los ocho grupos que han sido incluidos en esta nueva designación del gobierno estadounidense.

La Mara Salvatrucha (MS13)

La MS13 nació en Estados Unidos y luego se expandió por Centroamérica, convirtiéndose en una de las pandillas callejeras más violentas y temidas de la región. Sin embargo, la ofensiva sin precedentes del presidente Nayib Bukele en El Salvador ha golpeado con fuerza a la organización, debilitando significativamente su presencia en el país.

En los últimos años, fiscales en Estados Unidos han acusado a varios de sus líderes por delitos relacionados con el terrorismo. Uno de ellos es Élmer Canales Rivera, alias “Crook”, quien fue capturado en México después de que funcionarios salvadoreños lo liberaran en secreto de prisión.

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Una investigación de varios años de InSight Crime encontró que la MS13 es una organización criminal compleja con presencia en Centroamérica, México y Estados Unidos. Si bien ha recurrido a niveles extremos de violencia, rara vez lo ha hecho con fines políticos o para promover una ideología específica.

Tren de Aragua

Pocos grupos criminales han recibido tanta atención en los últimos años como el Tren de Aragua. Nacida en el sistema penitenciario de Venezuela, esta megabanda ha aprovechado el éxodo masivo de migrantes que huyen de la crisis en su país para expandirse por Suramérica.

A pesar de algunos titulares alarmistas que sugieren que la banda está llegando a Estados Unidos, no hay evidencia de que haya establecido una presencia significativa ni de que planee hacerlo. Su crecimiento se ha concentrado en países como Colombia, Perú y Chile, donde está involucrada en extorsión, secuestro, trata de personas con fines de explotación sexual y tráfico de migrantes, entre otros delitos.

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La designación del Tren de Aragua como organización terrorista llega pocos meses después de que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Office of Foreign Assets Control, OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos incluyera al grupo en su lista de organizaciones criminales transnacionales, advirtiendo que representa una “amenaza en aumento”.

Cartel de Sinaloa

Más que una organización unificada, el Cartel de Sinaloa es una federación de facciones criminales que operan principalmente en Sinaloa, pero también en otras partes de México y a lo largo de la frontera con Estados Unidos. Su principal fuente de ingresos es el tráfico de drogas como cocaína, metanfetamina y fentanilo. Además, obtienen ganancias cobrando cuotas a traficantes de migrantes y extorsionando industrias legales como la pesca y la agricultura.

Aunque estas facciones suelen colaborar compartiendo recursos y protección, sus alianzas no siempre son estables y pueden llegar a ocurrir enfrentamientos internos. Un ejemplo reciente es la fractura entre los Chapitos −liderados por los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán− y la Mayiza, un grupo ligado a Ismael “El Mayo” Zambada.

A pesar de los operativos del gobierno y la captura de varios de sus líderes, el Cartel de Sinaloa sigue siendo una de las organizaciones criminales más sofisticadas de México. Las distintas redes han demostrado una capacidad de adaptación que les ha permitido mantenerse a flote a lo largo de los años.

CJNG

En los últimos años, el CJNG se ha expandido a casi todos los estados de México, utilizando tácticas militares y una violencia extrema para afianzarse en nuevos territorios. Para lograrlo, somete o forma alianzas con grupos más pequeños, a los que subcontrata para consolidar su presencia, especialmente en ciudades fronterizas como Tijuana y Ciudad Juárez.

Las autoridades estadounidenses lo identifican junto con el Cartel de Sinaloa como uno de los principales proveedores de drogas sintéticas, como metanfetamina y fentanilo, en Estados Unidos. Sin embargo, su actividad criminal va mucho más allá del narcotráfico. Diversas facciones del CJNG también están involucradas en extorsión, secuestros masivos y minería ilegal, además de operar sofisticadas redes de lavado de dinero.

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Actualmente, su principal frente de batalla está en la frontera entre Michoacán y Jalisco, donde ha recurrido cada vez más al uso de artefactos explosivos improvisados (AEI) para enfrentar a grupos locales como los Caballeros Templarios, Los Viagras, remanentes de la Familia Michoacana, Cárteles Unidos y grupos de autodefensa, que han resistido su expansión.

Cartel del Golfo

El Cartel del Golfo es una de las organizaciones criminales más antiguas de México, pero con el tiempo se ha fragmentado en varias facciones rivales que operan principalmente en Tamaulipas. Entre los grupos más poderosos destacan los Escorpiones, Ciclones, Rojos, Metros y Panteras.

La facción de los Escorpiones cobró notoriedad en marzo de 2023, cuando secuestró a cuatro ciudadanos estadounidenses en la ciudad fronteriza de Matamoros. Dos de ellos fueron asesinados y, durante el ataque, también murió una mujer mexicana.

Tras este incidente, legisladores estadounidenses no solo pidieron que el Cartel del Golfo y otros grupos fueran designados como organizaciones terroristas extranjeras, sino que también propusieron autorizar el uso de la fuerza militar contra ellos. Algunas facciones del grupo han estado implicadas en otras masacres cerca de la frontera entre México y Estados Unidos.

Cartel del Noreste

Tras la caída de los principales líderes de los Zetas, el Cartel del Noreste se convirtió en la facción más poderosa surgida de esa organización. Durante años, el grupo ha estado bajo el control de la familia Treviño Morales, fundadora de los Zetas, y sigue ejerciendo un dominio sobre la ciudad fronteriza de Nuevo Laredo.

En marzo de 2022, la captura de Juan Gerardo Treviño Chávez, alias “El Huevo”, por parte de la Secretaría de Marina de México desató una ola de violencia en la ciudad, con enfrentamientos armados que duraron horas e incluso ataques contra el consulado de Estados Unidos. Sin embargo, a diferencia de otros grupos que han perdido fuerza tras la captura de sus líderes, el Cartel del Noreste ha mantenido su control en la región y ha logrado expandirse a estados vecinos como Nuevo León.

Aunque no es una gran red de narcotráfico, su principal fuente de ingresos proviene del cobro de cuotas a traficantes de drogas y de migrantes que utilizan el cruce fronterizo entre Nuevo Laredo y Laredo, Texas. Además, ha heredado de los Zetas la práctica del cobro de piso, extorsionando tanto a negocios ilegales como a comercios establecidos dentro de su territorio.

A lo largo de los años, distintos grupos han intentado desafiar su control en Nuevo Laredo, incluyendo facciones del Cartel del Golfo, como los Metros, y remanentes de los Zetas, como los Zetas Vieja Escuela. Sin embargo, hasta ahora, ninguno ha logrado desplazar su dominio.

La Nueva Familia Michoacana

La Familia Michoacana es ahora solo una sombra de lo que fue. Desde su apogeo en los 2000, el grupo se ha fragmentado en varias facciones que mantienen presencia en Michoacán, Guerrero y el Estado de México.

En ocasiones, algunas de sus escisiones se han aliado con los Caballeros Templarios, los Viagras y otros grupos independientes bajo la agrupación de Cárteles Unidos, con el fin de hacer frente a las incursiones del CJNG.

A pesar de su fragmentación, la Familia Michoacana sigue siendo un actor relevante en el panorama criminal del sur y centro de México. Las autoridades estadounidenses han acusado a sus miembros de continuar traficando fentanilo, cocaína y metanfetamina hacia Estados Unidos.

Cárteles Unidos

Los Cárteles Unidos son una coalición de redes criminales independientes y semi-independientes, así como de grupos de autodefensa civiles, que operan principalmente en los estados de Michoacán y Jalisco. Estos grupos se unieron para resistir la expansión del CJNG en la región. En algunos casos, especialmente en la zona disputada de Tierra Caliente, InSight Crime observó que colaboraban abiertamente con las fuerzas policiales locales para garantizar la seguridad de la población.

A pesar de esta complejidad, el gobierno de Estados Unidos ha centrado su atención en el llamado Cartel de Tepalcatepec, uno de los grupos que forman parte de esta coalición, y que presuntamente está dirigido por Juan José Farías Álvarez, alias “El Abuelo”. Álvarez ganó notoriedad dentro del movimiento de autodefensas, pero desde entonces las autoridades mexicanas lo han acusado de traficar drogas sintéticas.
Los Cárteles Unidos se caracterizan por una asociación muy débil entre sus miembros, lo cual lleva a constantes cambios en las alianzas. El gobierno mexicano también los ha señalado como un objetivo prioritario debido, en parte, a su participación en extorsiones contra el sector agrícola en Michoacán, especialmente a productores de limón y aguacate.